Hoy de nuevo la vecina Nostalgia
volvió a tocar mi puerta,
no vino vestida de lágrimas
ni con el alma desierta.
No llegó para llenarme de tristeza,
ni para romper mi calma,
vino a recordarme despacio
cuánto amor guardó mi alma.
Agradezco todo lo que estuvo
involucrado en mi historia,
las personas que pasaron
por las páginas de mi memoria.
Las buenas y también las malas,
las que dolieron un día,
porque todo lo que viví
es lo que hoy me guía.
Hoy vivo con algo de miedo,
lo confieso sin mentir,
a que me dejen con el amor en las manos
y me enseñen de nuevo a sufrir.
Pero no es suficiente ese miedo
para dejar de amar,
ni para esperar siempre lo malo
ni vivir en constante alertar.
Es solo un recordatorio suave
que la vida es así,
hay personas buenas y malas,
y todo tiene un porqué en mí.
Perdonar es olvidar,
y hace tiempo ya olvidé,
prometo dejar en paz
lo que un día no valoré.
Te amo.
Con lo que fui y lo que soy,
con el pasado en silencio
y el corazón abierto hoy.
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