mobile isologo
search...

Bocanadas de amor III. La sombra de mi propia luz.

Jun 23, 2026

43
Bocanadas de amor III. La sombra de mi propia luz.
Start writing for free on quaderno

Qué complicado es querer entregarse al amor sin temer volver a caer en el vacío. Qué difícil es amar hoy en día y cargar con la sensación de no ser suficiente. Yo, en mi caso, aprendí a mirar el amor desde afuera. Contemplo las historias ajenas como quien escucha el monólogo de una vieja novela de amor, sintiendo cada palabra, pero sin atreverme a formar parte de ella.

Jamás creí en el amor a medias. Siempre pensé que, si tenía que amar, debía entregar todo de mí, para que quien recibiera mi calor dejara de sentir frío. Pero me apagaron. Apagaron mi llama. Me dejaron sin palabras y sin respuestas. Y cuando por fin entendí mi dolor, comprendí que ya no tenía que seguir preguntando. Tenía que esconderme, refugiarme, volver a entenderme y permitir que la pequeña llama que había quedado en mí volviera a encenderse, pero sin que nadie la tocara.

Las personas que aman con intensidad hacen eso. Se refugian, se distancian y acortan lazos con quienes tienen cerca. Pero, como autor de mis propias letras, dejame ayudarte a entender algo: no existen personas difíciles de amar. Solamente hay corazones que entregan demasiado a quienes todavía no saben qué hacer con tanto amor. Los que amamos así no somos un error, todo lo contrario. Nuestro amor es de los más hermosos. Está lleno de vida, de emociones y de sentimientos con color.

Pero hay una virtud y una herida que nacen del mismo lugar. No tenemos un interruptor que nos permita regular lo que sentimos. Si amamos, lo hacemos con todo. Y cuando duele, duele con la misma intensidad con la que se amó. Esconderse del amor no es dejar de creer en él. Yo no dejé de creer. Sigo creyendo. Pero creo tanto en él que temo verlo caer, una vez más, en las manos equivocadas.

Sufrí. Perdí la cordura. Y aunque fingí demencia para no hacerme cargo de mis sentimientos, mi cuerpo y mi mente encontraron la manera de hablar por mí. Me envolví en silencio. Fui más distante, más frío ante los ojos de los demás, porque hay noches en las que la tristeza abraza y me llena de preguntas.

¿Soy difícil de amar? ¿Alguien me amará como yo amo? ¿Existen personas que todavía se entregan por completo?

Y aunque el amor no es un error, a veces duele seguir sintiendo. Porque personas como yo se cansan de entregarse en manos que no estaban listas para recibir tanto. Por eso, con el tiempo, aprendí a mirar el amor desde lejos. No por falta de fe, sino por miedo. Miedo a volver a sentir tanto.

Y entonces entendí que tal vez no soy difícil de amar. Tal vez solo existen pocas personas capaces de amar de la forma en la que yo amo, y eso no me convierte en un error. Ya llegará alguien que, al igual que mi corazón, no le tenga miedo a sentir demasiado.

Mientras tanto, sigo escondiéndome. Mi silencio es refugio. Mi soledad, compañía. Porque aunque mi luz continúa viva, aprendí a cubrirla con mis propias sombras.

Y quizás eso sea lo más triste de todo. Que las personas que se convierten en techo para otros, a veces pasan demasiado tiempo bajo la lluvia, esperando que alguien, alguna vez, también las invite a entrar.

Alfredo Ballejo

Comments

There are no comments yet, be the first!

You must be logged in to comment

Log in