Boacandas de amor.XIII.un lugar entre mis paginas.
Aug 2, 2026

Creo, y lo tomo como una certeza, que mi disponibilidad hacia alguien ya no tiene regreso. No es un libro que podés abrir y cerrar cuando te conviene. Es uno de esos que descansan en la última repisa de una biblioteca de dos pisos. No porque no tenga valor, sino porque leerlo y volverlo a guardar es vivir con el miedo de no encontrarlo jamás, o quizás de descubrir que ya no está en el mismo lugar.
Ya no existen las mismas ganas de preguntar:
¿Cómo estás?
¿Cómo estuvo tu día?
No porque nadie lo merezca. No soy quién para decidir eso. Sino porque, dentro de mí, está muriendo la curiosidad por alguien más.
¿Soy egoísta?
¿Me estoy cuidando?
¿O simplemente estoy cansado de ser el pilar de casas ajenas mientras, en la mía, el corazón decidió guardar silencio?
Ya no tomo la soledad como una molestia. Todo lo contrario. En su máxima expresión se volvió un hogar, un lugar seguro. La perdoné. Durante años me atormentó y, sin embargo, hoy decidió acompañarme.
No extraño una relación. Estaba extrañando esta paz.
¿Qué mejor que esperar un domingo? Afuera, el viento quiere ser protagonista de mi silencio. Las calles permanecen vacías, habitadas únicamente por recuerdos.
Me pongo el buzo. Se escucha la pava hervir. La luz cálida abraza el comedor. El mate, por otro lado, ya está listo.
A veces me pregunto si volveré a enamorarme. Si aparecerá alguien capaz de romper este invierno que llevo dentro. Alguien que sepa leerme página por página, sin saltearse un solo renglón. Que me lea despacio, con ganas, como quien tapa una parte del capítulo para no adelantarse por la emoción de llegar a lo importante.
Que no llegue con ruido. Que entienda que ya soy parte de la biblioteca. Que soy silencio. Que cada capítulo guarda una emoción distinta. Que soy el calor de un hogar. Que soy compañía, como el mate al lado de un libro.
No soy exclusivo. Quizás tampoco sea nuevo.
Pero soy auténtico.
Estoy completo.
No me arrancaron ninguna página. Mis capítulos no están llenos de tachones. Mi historia no oculta la verdad bajo tinta negra.
Está ahí.
Leeme.
Conoceme.
Añorame.
Que mi silencio y el tuyo aprendan a convivir. Que, dentro de ese mundo, descubra que ese también es mi lugar. Que, dentro de tu paz, podamos entrar los dos.
Y que, en un mundo lleno de ruido y de luces, nuestro silencio y nuestra oscuridad sean, por fin, nuestro hogar.q
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