Me siento atrapada...Dispersa al compás del humo del tabaco y el amargo aroma del café. Soy presa de ellos, y hoy no he visto la luz del sol. Han pasado dos semanas. ¿O acaso fueron más días? No sé cuanto pasó, yo no sé si saldré de esto.
Dudas, ahogos, mi ritmo y su precisión. Cuentos que cuento, para fingir estar ilesa de heridas, querer escapar del agujero negro, infinito y profundo que sofoca hasta el último átomo... Ese, sí. Que corría a ocultarse y esquivar toda angustia, todo oscuro. Mi cuerpo jamás te hará librarte de ello. Lo que escribo, lo que veo, pienso y siento...Negro.
Café, tabaco, insomnio.
Hasta me da risa que estas hojas escritas resalten entre el resto del cuarto, parecen nítidas y puras. Luego me apena, sé que las toco y también oscurecen, convertidas en poesías absurdas, verdades deprimentes. ¿Quién crees que va a leer algo así? Que te des cuenta de que, es egoísta que entren a tu mundo, a tus palabras repetidas con sinónimos de tristeza. Sin conclusión, sin final alentador.
La gente busca una salida, salida que no podrías, jamás, dárselas.
Tinieblas, pesadumbre, relatos, puerta sin abrir... Que ironía, la llave está a a tu lado, allí, a casi tres centímetros de tu mano. No hay huída que resistas, ni luz que te alumbre sin rasgar tus ojos. No hay nada.
Aquí sólo yacen tus sombras, haciéndote peso, presionando cada cuajo de tu putrefacto corazón.
Escribe también esto, sabes que se consumirá entre las tinieblas, como ese cigarro que juraste no tocar más.
Débil e insípida, escribiendo a tu depresión sabiendo, que jamás saldrás.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in