Cuando te vi marchar,
te siguieron todos mis suspiros,
mis anhelos, menos mis castigos.
Los sueños se marchitan con cada vela soplada,
cada diente de león que el viento arrebata
por cada “por algo es” que desde arriba fue susurrada
y junto a las flores
que la carencia de tus rugosas manos
su final sellaron.
No te imaginas cuanto te amo,
me quede esperando tu señal
la llamada que indique el comienzo de mi paz
y aunque el tiempo hiere la crudeza de mi desnudez,
espero ansiosa que nos volvamos a ver.
Dueña de cada uno de mis días,
para ti, cada tormenta no era más que la paloma blanca
anunciando una grata mañana,
recuerdo verte dar las gracias,
dejándome con dudas de porque lo hacías.
Ahora el dia te busca,
por tu retorno los colores se desesperan,
mezclandose unos con otros, ya no veo con claridad
asique que, con el canto de un pájaro recita tu promesa
No faltes tu palabra,
que ya no entiendo su significado,
confundida entre el nunca irte y jamas regresar,
¿Qué es amar?
decias que su sinónimo era eterna
¿entonces cómo es que falte a mi palabra
si mi intención jamás fue esa?
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