Bastos y copas
En mi mano el mundo, en mi cabeza una corona
en el horizonte el mar se ve cada día más distante
y mi futuro desorbitado es condenado
por la absurda decisión de un hoy
Me rodea el fuego
la madera de mi refugio chispea
añoro la serenidad de una laguna
o de una ciénaga
de agua estancada
Debajo de mis pies hay tierra seca
arenosa
es bien polvo
ensucia lo que soy
pero no me acicalo
solo permanezco en la quietud
percibiendo los átomos
de esa suciedad irremediable
Permanezco quieta
inmovil pese al tic tac del reloj en mi muñeca
observo el mundo en mi mano
me pesa la corona en mi cabeza
el mar abandonó el horizonte
y el reposo absurdo me ofreció una decisión
28.06.24
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