Estábamos sentados mirando el mar.
Las olas nos daban un espectáculo;
ellas bailaban para nosotros.
Y que sonó aquella canción.
Cuando la escuchó,
sus ojitos brillaron de felicidad.
Ella se veÃa tan tierna
cuando me invitó a bailar…
No pude rechazar aquella invitación muda.
El anochecer se presentó,
y junto a la luna nos regalaron su resplandor sereno,
bordados en estrellas.
TenÃa mis manos sobre su cintura
y su cabeza recostada en mis hombros.
Su cabello desprendÃa un aroma dulce,
como si hubiera besado flores antes de llegar a mÃ.
Y su piel era suave,
como tocar el alma de una flor renaciente:
pura seda hecha mujer.
Bailamos… y bailamos…
La música era fuerte,
pero yo escuchaba su corazón.
Entonces ella se detuvo.
Y cuando me miró,
juré ante Dios y las estrellas
que amarÃa a su pequeña hija,
a esa niña que con dedicación Él creó

Blas Guevara
Escribo para entenderme, escribo para saber quién soy. Si te gustarÃa apoyarme en YouTube pues también me dedico a la música.
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