Es impresionante como una simple cosa termina causando que mi cabeza se llene de pensamientos, de esos que parecen rocas flotando en un río de llanto, o las cuerdas que se rompen en la garganta de tanto dolor que siento. Siempre pienso en “Nunca espero nada de ustedes, y aun así me decepcionan” lo cual es chistoso de pensar si recuerdas quien lo dice.
Pero luego lo vuelvo a reflexionar, y más me duele tener que convencerme de ello.
“El árbol familiar también se poda” pero cómo puedes hacer eso cuando la casa es pequeña, y hay una niña en medio que es demasiado joven para comprender lo que de adultos logramos obtener. Cómo puedo hacer eso, si dependo a bajo coste de aquellos que si bien no se meten en mi vida, tampoco parece interesarles el permanecer a mi lado para acompañarme en el proceso de mi validez de identidad.
Ella sueña que siempre me voy, pero cómo le digo que el día que pase, va a ser tarde para recuperar el vínculo que esa mujer misma rompió.
Con él no puedo decir mucho. Es un proceso lento, lo sé, pero duele menos. Porque al final, ya existe alguien que ocupó su lugar. Uno que me supo escuchar, que me abrazó para que no llorara más, y se ofreció a intentar arreglar algo que él mismo no rompió.
Me siento como un Zombie, uno que a pesar de que se pudra por el entorno, sigue levantándose para continuar su rumbo. Porque aunque me pasen las mil y una desgracias, siempre tuve esa pequeña esperanza que lograba que viese la luz que iluminaba el camino. Conocí personas nuevas, que el universo dirá lo que nos deparará. Aprendí algunas cosas, dejé otras tantas que me hacía mal, y empecé una etapa más.
Duele, les aseguro que todo me duele. El rechazo de la familia biológica es lo que más me pesa en los hombros, pero por suerte poco a poco fui armando la mía propia. La que me enorgullece, la que me sostiene, la que me apoya y no suelta mi mano cuando lo necesito.
Pero mientras tanto, no me queda de otra que soportar lo que comparto mi oxígeno. Como diría la mujer que decidió parirme, “No se puede estar con Dios y el Diablo a la vez”.
Aunque no sé qué tan cierto sería esa frase, porque cualquier aspecto depende de quien lo mire, ¿No?
Yo solo me quedo tranquilo que todo lo que se me presenta, es una enseñanza y un patrón que debo quebrar de a poco. Incluso si me quema por dentro, me retuerza o me rompa los tobillos en un dolor inexplicable. Por mucho que llore, aunque me levante, seguiré mi rumbo a como tenga que ser. Porque al final…
Solo soy un camino Azul que transita para ver la luz.

Seraphiel
Hola, ¿cómo te sientes hoy? Quiero presentarte el mundo que surge dentro de mi mente. Soy un escritor independiente y principiante que desahoga sus emociones. ✨️💭
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