Azarosa esta vida.
Si es que hemos dado vueltas de campana.
Cadáveres de mariquitas y moscas.
El mundo está podrido.
Tengo que abrir las ventanas.
Ya lo hemos comprobado.
Las almas rezuman culpa,
Me fustigan con las miradas en los bancos,
Con la entereza de los entresijos de la sociedad,
Que ya no me ama.
Y aunque antes tampoco me amara,
Los amables alguna vez lo fueron.
Ahora solo están confusos y renegados,
Y yo no paro de renegar,
Renegar de mí,
De mis acciones.
Qué azarosa esta vida.
¿Hasta dónde llega la bondad del ser?
Hasta que la cólera se hace insoportable
Y llega al corazón.
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