Fuimos dos corazones rotos
que al encontrarse
formaron una sola pieza.
Y, en algún momento,
decidimos alejarnos,
porque de ser un todo
pasamos a convertirnos
en pequeñas piezas.
La vida o el destino
a veces se siente injusta.
No sé si es la vida
la que no te quiere conmigo.
Muchas veces intenté desafiarla,
Y continuar con esto,
sin saber si dolía más permanecer,
o si nos hería más la distancia.
Prometo haberlo intentado,
aunque la vida me golpeaba más fuerte,
Y me veía obligada a soltarte.
Siendo egoísta y pensado solo en mi
Guardando dolores y destrozándome por dentro
Después de un tiempo
Me aferré de la única manera
que sabía:
siendo incondicional.
Juro que estando contigo
nunca miré a nadie más,
nunca pensé ni quise
que existiera alguien
que no fueras tú.
Fui incondicional en todos los sentidos,
y aunque ahora nos separa
una gran distancia,
sigo siéndolo,
aunque ya no tenga por qué serlo.
Intento olvidar los buenos momentos,
pero son cicatrices de luz,
marcas imborrables en mi memoria.
Mis días no quieren olvidarte:
siempre, antes de dormir,
mi último pensamiento eres tú.
Y a pesar de los intentos,
de los errores,
de las lágrimas y desvelos,
mi corazón sigue guardándote un espacio,
tu espacio,
con la esperanza de que la vida,
algún día,
nos vuelva a reunir,
y podamos escribir juntos
esa historia sin final.
Hoy, todo esto
no es más que un idealismo,
pero en lo profundo de mí
aún deseo que un día
volvamos a esa página
donde se cortó la historia…
Porque el amor,
el amor nunca se cortó.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in