¿Es acaso mi mente inquieta la que no encuentra rumbo?
Siempre he vagado por esta tierra, pero como dijo aquel gran escritor: "No todos los que vagan están perdidos". Quizá sea así. Tal vez no estoy perdido… aunque hoy lo sienta.
Siento una bruma densa escapando de mí: brota por mis oídos, por mis ojos, por cada rincón de mi ser… menos por la boca. Allí, en medio del estruendo ensordecedor del mundo, mi voz enmudece. Las palabras, sin embargo, no desaparecen: se desvían, se desbordan por otras grietas, formando una niebla que enturbia la visión de mi camino.
No sé a dónde voy, pero sé que estoy vivo. Siento que he vencido a la muerte, y que ahora solo queda vivir.
Vivir esta vida que se me revela poco a poco. Una vida que no pienso, sino que toco; que no imagino, sino que palpo con mis propias manos, como un ciego que reconoce el presente con los dedos del alma.
A veces, desearía tener un mapa del futuro. Algo que me ayudara a calmar las ansiedades que corren dentro de mí, encendiendo un fuego que sube como letras ardientes hasta mi mente… letras que quieren escapar, evaporarse como bruma.
Pero hoy comprendo que ese mapa no existe. Que soy yo quien debe dibujarlo. Soy el cartógrafo de mi historia. No hay un sendero trazado hacia donde voy, sólo la certeza de que me guía mi propio corazón.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in