Devuélveme mi alma
Por favor.
Dámela de regreso.
Devuélveme las partes de mí
que te llevaste cuando te fuiste
porque no te llevaste solamente tu nombre
ni tu voz,
ni tu cuerpo
Te llevaste habitaciones enteras
de mi existencia.
Te llevaste pedazos de carne viva.
Partes esenciales.
Órganos invisibles
Mis lugares.
Mis canciones.
Mi gente.
Mis malditos momentos.
Te llevaste los días
que alguna vez fueron felices
y los convertiste en ruinas.
Ahora camino
por las calles que amaba
como quien regresa
a una ciudad bombardeada.
Todo sigue en su sitio,
pero nada existe realmente.
Las canciones siguen sonando,
pero ya no cantan; sangran.
Los lugares siguen abiertos,
pero parecen mausoleos.
Las risas de la gente que quiero
llegan hasta mí desde muy lejos,
como si estuvieran
al otro lado de una tumba.
Devuélveme mi alma.
Estoy cansada.
Cansada de llorar
Cansada de arrastrar este dolor
como un cadáver amarrado a los tobillos.
Cansada de despertar y encontrar
la misma hemorragia emocional
sobre las sábanas de cada mañana.
Me dejaste desgarrada.
Abierta.
Partida.
Amputada.
Porque eso fue lo que hiciste.
No te fuiste.
Me amputaste.
Me arrancaste algo sin anestesia.
Sin preparación.
Sin consentimiento.
Soy alguien que todavía
intenta mover una pierna que ya no existe.
Como alguien que extiende la mano
hacia un brazo que fue arrancado.
Y lo peor es que sigo sintiéndote.
Sigo sintiendo tu ausencia
los amputados hablan de eso.
Dicen que el cuerpo
sigue sintiendo la extremidad que perdió.
Que los dedos ausentes duelen.
Que la pierna inexistente arde.
Que el cerebro no entiende la ausencia.
Te has ido
pero el dolor sigue ocupando tu lugar.
Y cada día descubro
algo nuevo que te llevaste.
Un recuerdo.
Una fecha.
Una canción.
Una versión de mí.
Porque antes de ti yo podía habitarme.
Ahora vivo desalojada de mí
Soy una casa vacía
que todavía conserva tu olor en las paredes.
Soy una iglesia abandonada
donde ya nadie reza.
Soy un cuerpo que sigue respirando
sin entender por qué.
Devuélveme las noches
que ahora me pasan factura.
Devuélveme las madrugadas
que convertiste en cementerios.
Devuélveme la tranquilidad
de escuchar una canción sin romperme.
Devuélveme la capacidad
de recordar sin sentir
que me están arrancando la piel.
Devuélveme todo.
Porque yo me quedé aquí
pagando una deuda que nunca contraje.
Recogiendo los escombros
de una explosión que no provoqué.
Enterrando una historia
que se niega a permanecer bajo tierra.
Estoy cansada de sobrevivirte.
Cansada de cargar un ataúd
que nadie más puede ver.
Devuélveme mi alma.
No te pido que regreses.
No te pido amor.
No te pido explicaciones.
Sólo quiero recuperar a la persona que era
antes de perderte.
Porque tú te fuiste con una parte de mí
y yo me quedé mirando la puerta
sosteniendo los restos.
Y hay noches
como esta
en las que la desesperación me consume
con la certeza brutal de quien sabe
que jamás volverá a caminar igual.
Porque algunas pérdidas
no rompen el corazón.
Lo amputan.
Y yo sigo aquí
tocando la cicatriz
esperando el milagro imposible
de volver a estar completa

Fer
Nunca aprendí a domar la nostalgia de este cuerpo adicto a tu ausencia. Rezo por tu ternura y repito tu nombre como un padre nuestro fúnebre frente al vacío.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in