Y entre silencios,
te digo lo que siento.
Y entre regalos,
te digo que te amo.
Porque mi amor siempre fue silencioso,
incluso para mí.
Porque jamás creí sentir esto
(incluso aunque no es algo nuevo).
Porque mi amor fue oculto entre
paredes que se formaban en mi mente,
ocultándome incluso a mí el existir
de ese sentimiento.
Tan precioso, tan valioso.
Y entre pequeños actos,
intento que notes que te veo
de otra forma,
incluso aunque a veces no lo parezca.
Y entre ecos lejanos,
se encuentra mi grito de auxilio.
Pidiendo un poco más de vos.
Un poco más de lo que merezco,
un poco más de lo que debería pedir,
un poco más de lo que tengo.
Mi amor ahora es un rito silencioso,
donde pido a la luna por un amor
como el tuyo,
porque sé que tus manos no
fueron hechas para tocarme,
ni tus ojos para mirarme.
Así que me oculto entre sombras,
donde mi impertinencia se libera.
Intento mantener el control,
porque
“lo que es para nosotros, siempre llega.”
¿Pero y si no es así?
No quiero esperar para merecer tus besos,
ni tus caricias,
o el cariño que necesito como el
aire que respiro.
No quiero esperar más tiempo,
porque
¿cómo ocultar esto que siento?
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in