Anoche me paso algo de lo mas extraño.
No había nadie en la ciudad.
Los anteriores reflejos de un viejo vicio me impulsaron caminar.
Todo era quieto.
Yo era una sombra.
Pensé por un instante que me había convertido en viento, en poste de alumbrado.
Me advirtió como advierten los animales el desastre antes de que suceda.
Advirtió lo invisible.
Vino hacia mi maullando,
Se froto en mis tobillos
Y no pude mas que detenerme con el.
Me fui mirando hacia atrás como extrañándolo por adelantado.
Maullaba.
El gato, si, un gato
me pedía que no me fuera.
Volveré a buscarlo esta noche.
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