Podemos correr bajo la lluvia,
salpicar los charcos,
y reír como si todo fuera nuestro.
Dicen que somos el par perfecto.
Y yo, yo quiero creerlo.
Mis anteojos tienen a los tuyos como preferidos,
muero por oírte cantar en la ducha,
por verte bailar con los calcetines mal puestos.
Me quedas a un mensaje de distancia,
a un "hola" que nunca envío.
¿Acaso no lo ves?
Podemos conversar hasta que el alba se rinda,
hasta que la Tierra pierda el curso,
cuando el tiempo se detenga como rocío en tus pestañas.
Con un roce de labios
podemos saltarnos la etiqueta de amigos,
huir tan lejos
y tan rápido.
No digo ser la mejor elección,
solo pido que me elijas,
porque yo, yo lo haré a diario.
Vivo con la intención en la mano,
con timidez entre los dedos.
Tal vez, en cien renglones,
pueda al fin confesarme.
¿Y qué será después de ello?
¿Me tomarás en serio y querrás quedarte?
¿O me abrazarás con lástima,
mientras me borro lentamente de tu memoria?
Yo no sé qué estás esperando.
Pero guardaré el aliento,
tomaré coraje en dos palabras,
y buscaré quedarme a tu lado,
porque vale la pena intentarlo.
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