las almas gemelas siempre se reconocen,
aunque se oculten tras siglos o silencios.
no están hechas para perderse,
sino para aprender, crecer y permanecer unidas.
tú llegaste sin buscarte,
como un suspiro que me encontró de improviso.
me enamoraste con la dulzura de tu esencia,
y sin pedir permiso te adueñaste de mi corazón.
desde entonces vivo encantado,
rendido a la magia que eres tú.
soy devoto de tu risa, de tu voz, de tu mirada,
del milagro de tenerte en cada amanecer.
qué fortuna la mía:
encontrarte en esta vida,
y saber que en todas las demás
volveré a amarte.
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