Un día simplemente me olvidé como escribir.
Busque en el baño, en la cocina y en mi habitacón. Solo encontre aquello que conforma mi vida cotidiana. Más no aquello que conformaba mi vida interna.
Pensar que la pude perder me es algo muy triste.
¿Ya no podré recurrir a las palabras o las palabras ya no podrán recurrir a mi? Será que el puente entre dos mundos se rompió, o qué finalmente la vida cotidiana me ha consumido?
Quisiera creer que en mi mundo de las ideas yacen escondidas, temerosas de que las mediocridad las mate, la pasión, la vulnerabilidad, la creatividad y todo aquello que en algun momento rigió en mi y que era mi contención, en esos tiempos donde no podia ser funcional y levantarme de la cama. Nunca logré encontrar un balance, y ansío encontrarlo, pero admito que muchas veces soy todo o nada y ahora eso me juega en contra.
Simplemente me estandaricé a un mundo en donde la vunerabilidad no tiene lugar, en donde ser vacio te lleva a lugares mas comodos, y lo odio.
No pierdo la fé, mientras escribia, la calidez en mi interior volvio.
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