Al final, la vida sigue igual
Apr 4, 2026
Qué tortura saber qué va a pasar mañana,
la semana que viene, el resto del año.
Los mismos lugares, las mismas salidas, la misma gente.
Las mismas costumbres, las mismas poses, los mismos gestos.
Nacer, crecer, morir.
Comer, cagar, coger, dormir.
Las mismas discusiones de siempre,
con las mismas personas,
por las mismas cosas.
Perpetuidad, repetición, cansancio.
Siempre detrás de una promesa.
El consuelo… mañana va a ser distinto.
Y en el fondo, saber que es mentira.
¿Por qué esperar para ser feliz?
¿Quién se queda sentado esperando que pase algo?
¿Acaso una vida predecible es sinónimo de felicidad?
¿Qué tan dueños son de sus decisiones?
Te dicen qué comer, qué escuchar,
cómo vestirte, cómo comportarte.
Rompamos todo, hagamos mierda todo.
"Querida amada, no sé quién soy ni quién voy a ser.
Solo sé que no sé nada.
Va… en realidad sé, pero poco.
Lo demás no quiero saberlo.
Si el viento sopla, yo soplo con él.
Si hace calor, me destapo una cerveza.
Y si el pasaje está a mi alcance, yo saco un boleto."
Improvisé un arco de madera
para disparar las flechas que cargo en mi espalda.
Por suerte, evité dispararlas.
El agua del río las aflojó,
la corriente se las llevó.
El sol ardiente desinfectó las heridas.
La luna y las estrellas ayudaron a cicatrizar.
El arco de madera sirvió para hacer un fuego.
Quemé papeles que atoraban palabras.
Pedí un deseo antes de que la llama se apagara:
"Por favor, no quiero pertenecer nunca".
Y acá estoy, conquistando aventuras.
"Mamá, no soy lo que esperabas.
Vos tampoco lo sos.
Espero que tu vida monótona sea satisfactoria:
la misma novela a la misma hora cada día,
las mismas comidas
y los mismos problemas insignificantes.
Crecí teniéndote.
Tal vez por eso le tengo miedo al encierro…
porque me recuerda a vos."
Rompamos todo.
Desnudémonos.
Hagamos el amor enfrente de todos.
Rompamos en llanto.
Salgamos a comprar sin lavarnos la cara,
sin bañarnos, sin cambiarnos.
Revelémonos. Salvémonos.
Suspiremos de placer.
Desaparezcamos.
Que todos se pregunten qué pasó,
adónde fuimos,
qué hacemos.
Te juro, es una sensación indescriptible.
Nadie nos va a juzgar.
Cambiaremos de domicilio cada semana.
Escucharemos música nueva.
Descubriremos libros fascinantes.
Encontraremos nuevas formas
para desplegar el sexo de nuestros cuerpos.
Seamos "NN" por el resto de nuestras vidas.
Y cuando seamos viejos, mirando hacia atrás,
no nos arrepentiremos de nada.
"Viejo, sos la carencia hecha persona.
Y, a falta de recursos materiales, nos heredaste algo mucho más importante:
actitud e instinto de supervivencia.
No me debés nada.
Ya puedo solo.
Todos cometemos errores.
¿Sabés?
A mí también me conocen en todos lados,
y en distintas provincias.
Me quiere mucha gente
y siempre hay quien me extiende una mano,
igual que a vos.
Gracias, viejo.
Y te perdono."
¿Qué podemos dejar nosotros
para que nuestro nombre no sea olvidado?
¿Qué vamos a contarles a nuestros nietos?
¿Que estudiamos, trabajamos y morimos?
¿Que compramos una casa y la amoblamos?
¿Que la recompensa del esfuerzo durante el año
es una semana en la playa?
Váyanse a la mierda.
Yo nací preso,
y preso nunca más.
También conozco el frío de la celda,
la de verdad, dos veces.
Pero más tortura fue ser preso
de mí mismo y de los demás.
¡Que se vayan a cagar!
Voy a dejar historias increíbles,
y las lecciones y conclusiones
serán la guía de mis hijos.
Me voy a equivocar cien veces más
para que ustedes no lo hagan.
"Hijos míos, papá los ama,
pero no es un buen papá.
Como dijo el tío, la historia se repite.
La promesa será cumplida.
Pronto ambos serán de la partida
y, junto a papá, conocerán lo amplio, maravilloso y mágico de este mundo.
Y nos enamoraremos, jugaremos
y nos sorprenderemos juntos.
Por ahora solo tengo para dejarles
una idea, principios y sueños.
Pero les prometo que todavía hay más.
Y falta… falta mucho."
Qué rápido perdimos la inocencia.
¿Te diste cuenta?
Primero, niños incrédulos, pero atrevidos.
Curiosos.
Pagamos el precio
de ir, preguntar y obtener la respuesta,
de meternos donde nadie nos llama,
de no tener miedo
y tener las pelotas bien puestas.
Nadie nos enseñó, pero sabemos cocinar.
Nadie nos enseñó, pero sabemos arreglar.
Nadie nos enseñó, pero sabemos chamuyar.
Nadie nos enseñó, pero sabemos amar.
Aunque lo hagamos de formas muy distintas.
¿Acaso fue un pecado asumir el riesgo?
¿O el pecado fue de nuestros padres, que nos dejaron?
Nosotros solo queríamos vivir.
La curiosidad mató al gato,
pero a nosotros solo nos rasguñó.
"Hermano mío, ¿qué hubiera sido de nosotros sin Casasco?
¿Acaso recordamos todo lo que pasó a la perfección?
¿Por qué nuestra cara cambia cuando hablamos de ese lugar?
Pasaron tantos años
y ninguna experiencia ni amor fue tan fuerte
como para ocupar ese lugar.
Perdón por huir sin vos,
por marcharme y dejarte solo.
Nuestra última charla dejó postales.
Todavía se puede ver a esos dos niñitos inquietos
con cara de hacer una travesura en cualquier momento.
Los vecinos siguen pronunciando mi nombre en diminutivo,
pero vos sos el Gordo.
Me consuela saber que, entre charlas,
todavía puedo ver cierto dejo de mi Achito,
del negro."
Qué hermoso se siente
no saber nada.
O, mejor dicho,
saber lo justo y necesario.
Cuando el alma duele
y la noche azota,
la incertidumbre cura.
La felicidad siempre es una posibilidad
cuando no sabés
qué carajos va a pasar.
Y está bien.
Todo cansa.
Hasta la felicidad.
Para pasarla bien, primero
hay que pasarla mal.
Eso significa que,
para alguien como yo,
la felicidad siempre puede estar
a la vuelta de la esquina
o a un micro de distancia.
Qué hermoso se siente
no pertenecer
ni esperar nada de nadie.
Estoy a salvo en el verde monte,
en las aguas terrosas de una laguna
o perdido en una comunidad hippie.
Puedo embriagarme cuanto quiero
y no sufrir las consecuencias.
Porque le pertenezco a la suerte.
Y la suerte, ahora…
está de mi lado.
"Queridos amigos, conocidos y gente que, de distintas maneras, se enamoró o se enamora de mí:
No es fácil entender lo que pasa en mi cabeza.
Pero ¿saben qué?
No necesitan hacerlo.
La semana pasada escuché una frase de no sé quién:
'Desearía poder hablar con alguien más de la misma manera que lo hago conmigo mismo'.
Fue una forma preciosa de describir lo que nunca pude poner en palabras.
Lo sigo buscando,
pero sé que en ustedes siempre tendré la chance
de desenvolver las distintas capas de mí.
Gracias.
Por lo pronto, somos mis demonios y yo contra todos.
A veces más gitano,
a veces sensible,
a veces estructurado.
Pero siempre siendo yo.
Realmente yo."

VINITO EN CARTÓN
Perfil nuevo, acá puedo escribir lo que antes —por pensar en los demás— no me animaba a escribir. Acá vuelvo a ser anónimo, acá somos mis demonios en su máximo esplendor, y yo.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.
Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in