Apago el ventilador:
que el sueño no nos delate.
Si empiezo a pensar,
cortame.
Ahora somos grandes
para destruir sin usar las manos.
La edad llegó
como grietas:
invisibles,
y la casa ya no sostiene.
El tiempo pasó
como el aire:
alguien dijo una hora
y fue una vida.
Si no se entiende,
sigo acá.
No cambió nada.
Eso es lo terrible.
Vos te ves igual,
tan intacta,
tan bien,
que no puedo explicar
por qué algo en mí
ya no encaja.
Te ves igual.
Demasiado igual.
Tan bien
que mi cuerpo desconfía.
Si no queda claro:
todavía estoy acá.
Ajusté el aire.
Ahora duele menos respirar,
Ya me adapté a respirar así,
no preguntes cómo.
Ahora estoy acá
hasta que no.
Nadie lo nota.
A veces molesta.
Nunca aprendí
a sacarme
este estar.
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