Artificial, abusivo, penetrante, sofocante, un secuestro de la conciencia, estar encerrada en una jaula asfixiante donde el único alimento me lo dabas si hacía algo que te gustaba; sino, me castigabas arrancándome a mis amigos, mi entorno, mi familia, mi proyecto de futuro, mi trabajo.
No sos más que un abusador calculador, meticuloso, que se aprovechó de todas las vulnerabilidades de una mujer que solo quería trabajar.
Y la dejó tan mal que se quiere matar todos los días, no se qué soy.
Me sacaste todo lo que le daba sentido a mi vida y lo reemplazaste con combustión química para distraer la cabeza. Todavía me pregunto cómo alguien puede ser tan premeditadamente cruel, tan desalmado, al destruir lenta y sistemáticamente a una persona que simplemente lo quería (de amigo, no me voy a cansar de decirlo).
Y ahora hablás de la libertad de sentir. Algo en vos debe estar muy mal para sentirte bien después de lo que me hiciste. Después de haber estropeado y echado a perder una vida humana para siempre de forma tan deliberada, tan vil, tan despiadada.

¿Dónde está mi vida?
No cualquier vida, yo quería la mía. Las palabras cuando no hay salida, ni las palabras. No puedo más con tanto dolor ni deshumanización.
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