Nada de mí aún puede aceptar que ya no te voy a ver más. Y sé que, si digo esto en voz alta, me derrumbaré igual que piezas de naipes cuando caen sobre el piso una tras de otra, y cuando tenga que aceptarlo, mi corazón se romperá. Sigo en bucle, pensando y rememorando nuestras memorias, cada tarde juntos y cada día que pasé con vos. Entonces recuerdo todas nuestras tardes y le imploro a Dios que ojalá estés bien donde sea que estés.
Quiero soñar que fuiste al cielo y que tus ojos me verán desde ahí, quiero pensar que descansas en paz. Pensar que te fuiste me resulta hasta patético, porque no puedo aceptar que lo hiciste, y no dejo de pensar que no estuve en tus últimos días. Pero sé que tus ojos me amaron desde el primer día que respiré, entonces sé que esto no fue en vano, que todas mis lágrimas durante este año no fueron en vano.
Respiro y pienso en tus manos, tu cabello color blanco y tus ojos color cielo.
Tus lunares. Tu perfume. Tu ropa.
Tu voz y tu cara.
Respiro y lloro con todas mis fuerzas y me enojo con la vida, me enojo porque me arrebató lo que más amo en el mundo.
Respiro y cierro mis ojos, pensando que, por fin, estás en paz.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

-reduced-8Leujz.jpg)
Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in