Querido abuelo:
No sé si las cartas llegan hasta el cielo, pero hoy necesito escribirte. Hay días en los que tu ausencia pesa tanto que parece llenar cada rincón de la casa. Entonces cierro los ojos y trato de recordarte: tu voz, tu sonrisa, tus consejos y la forma en que siempre encontrabas una manera de hacerme sentir segura.
Desde que te fuiste, muchas cosas han cambiado. El tiempo sigue avanzando, pero hay una parte de mí que se quedó contigo, guardando cada recuerdo como un tesoro. A veces quisiera poder contarte cómo me fue en el día, sentarme a tu lado y escucharte hablar una vez más. Daría cualquier cosa por abrazarte y decirte cuánto te quiero.
Gracias por cada enseñanza, por cada momento compartido y por todo el amor que me diste. Gracias por haber sido un refugio cuando lo necesitaba y por haber dejado en mi corazón recuerdos que jamás se borrarán. Aunque ya no pueda verte, sigues viviendo en cada historia que cuento sobre ti, en cada sonrisa que me recuerdas y en cada paso que doy.
Hay momentos en los que miro al cielo y me pregunto si puedes verme. Me gusta pensar que sí, que de alguna manera sigues acompañándome, cuidándome y guiándome desde donde estés. Esa idea me da fuerzas cuando te extraño demasiado.
Quiero que sepas que nunca te olvidaré. Tu amor quedó grabado en mi alma de una forma indeleble, como una huella que el tiempo jamás podrá borrar. Y aunque la distancia entre nosotros parezca infinita, te llevo conmigo todos los días.
Te extraño más de lo que las palabras pueden expresar.
Con todo mi amor,
Tu nieta
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in