Amor, hoy de nuevo lloré por nosotros. A veces hace frío y pienso en cómo se sentiría que estuvieras conmigo. Las lágrimas son tantas que me bajan por la barbilla y me mojan la camisa. ¿No quieres venir y cuidarme? ¿No se despierta en ti un sentido de preocupación por el cuál quieras protegerme de cualquier cosa que me lastime? A veces desvarío, pero te pregunto: ¿no querrías por un momento sostener mi mundo mientras yo me tomo un respiro de todo lo que me consume? De las necesidades del día a día y lo que no te cuento para mantener lo que he creado para ti, eso que sientes que es perfecto: una mujer sensata que es incapaz de pedir algo o de alzar la voz... Amor, ¿me sostendrías para poder pensar en si serías esto que sueño si no estuvieras al otro lado del mundo? Me casé con una idea y un versículo de Primera de Corintios aunque yo no sea muy religiosa. Te pinté ahí, amor; por favor no deshagas la pintura, que no es a prueba de agua y mi llanto es
decembrino.
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