mobile isologo
search...
Start writing for free on quaderno

                                                                 ABDUL

 

Protegido por la oscuridad, Abdul se dirigió presuroso hacia su hogar.

- ¡Nunca más hagas esto… prométemelo! Le rogó su mujer viendo cómo Abdul trataba de recobrar el aliento.

-Lo hago por la libertad, Alá es mi testigo- respondió, asesando Abdul.

- ¿Aunque eso te cueste la vida? - le inquirió su mujer.

-Aunque me cueste-, respondió terminante Abdul.   

El hospital bullía de dolientes venidos de todos los rincones de la región. Durante la pausa del almuerzo, Abdul extrajo del bolsillo de su guardapolvo el papel que le fue entregado por un niño, y con disimulo leyó:

“Necesitamos un transporte para mañana”

Luego de leer la nota, Abdul introdujo el papel entre dos panes y se lo comió.

Por la tarde, un muchacho muy joven ingresó al hospital casi sin vida. Sus heridas, a causa del derrumbe de una obra en construcción, eran gravísimas. Horas después Abdul entró a la sala de enfermos graves y se dirigió directamente hacia la cama del muchacho accidentado. Al revisarlo notó en él una leve mejoría

-El plan no va a funcionar-, expresó Abdul al salir de sala.

Pasaban las horas, y si bien el muchacho había desmejorado, aún permanecía vivo. Abdul suspiró resignado, y de nuevo entró a la sala de los graves. Aprovechando de que no había nadie del personal sanitario, se dirigió a la cama del muchacho, y luego de mirar hacia todos lados, le introdujo la jeringa justo en el ángulo formado por el comienzo de la pierna y el final de la ingle.

-Por la Patria-, murmuró mirando al muchacho, que, exhalando, falleció.

-Lleven el cuerpo a la morgue- ordenó el jefe de guardia cuando supo la novedad.

Al día siguiente, el cuerpo fue entregado a sus familiares. El velatorio fue breve, luego del cual, el cadáver del muchacho fue enterrado en el cementerio público.

-Ya fue enterrado- escribió Abdul en un pequeño papel, y se lo entregó al mismo niño que le había traído la nota anterior.

Esa misma noche, dos milicianos desenterraron el cuerpo del muchacho, extrajeron del cadaver las cuatro cajas de explosivos, y para no despertar sospechas en la inteligencia francesa, con mucho cuidado lo volvieron enterrar.

 

Roberto Dario Salica

Comments

There are no comments yet, be the first!

You must be logged in to comment

Log in