Una melodía
tu piel
como un eterno amanecer.
Tu respiración
el canto magnético
de mis mañanas.
Pintamos todo este cielo,
pintamos el suelo
con estos cuerpos
y fuimos arte en medio
del salón,
inmortales como el mármol,
tallados con la perfección de
Miguel Ángel.
Que fácil engancharse
en tu boucle;
tu perfume
mi trampa secreta,
tus manos…
qué tenían tus manos que
estrangulaban
mi aliento,
tu caminata,
burlándose del tiempo
murieron los segundos
en el reloj del amor,
tu boca
verborrágica me enroscaba la lengua
como una cuerda.
pero siempre
hay un final
no podemos vivir
atados al recuerdo.
Como un paseo
que termina,
como en el laberinto
todos buscando una salida
o algún atardecer
que se lleve mis días.
Y en una vuelta,
tu mano en el bolsillo
se hizo hielo con el filo
que nos cortó,
aunque
el arma
el arma
siempre
estuvo
ahí
mi amor.
@bicenttius
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