Es la brisa que sopla en mi rostro,
el agua que moja mis pies,
son mis ojos que ven.
Allá, a lo lejos, el camino que se abre.
Ya tengo todo listo,
voy a abandonar esta morada,
voy a irme de este páramo.
El cielo azul infinito,
de par en par, como dándome la bienvenida,
el viento fresco que llena mis pulmones.
Siento la ansiedad yéndose de mí.
La luz del sol, majestuosa.
Ese horizonte que soñé,
espero poder encontrarlo.
Hoy en día no tengo nada que esperar,
ni a quien tener que complacer.
Decidí que seré libre.
Hay un camino frente a mí,
mi corazón me guía hacia donde ir,
¿Quizás una vida normal?
¿Un hogar, un amor, una felicidad?
¿Serán algún día míos,
igual que todo lo demás?
Hay que abandonar este páramo,
dejar las dudas,
dejar los miedos,
todo eso atrás, lejos de mí.
Simplemente cierro los ojos,
mis pensamientos son livianos,
mis quejas se vuelven susurros.
¿Qué es real?
Por fin puedo respirar.
Una dulce escapada
en medio de la noche.
Voy a irme de este páramo.
Un minuto de silencio
entre mi realidad y el sueño.
¿Es una transición del día a la noche,
o tal vez al revés?
Finalmente comprendo el deseo de mi alma.
Aunque me falte el aliento,
a pesar del temblor de mi corazón,
no me quiero detener.
Ahora recorriendo estos caminos
mientras todo se pone a oscuras,
con las luces de las ciudades en el horizonte.
La luna me hace compañía.
¿Tal vez se me antoje ponerme a bailar?
Abrir los brazos y recibir
la placentera sensación de libertad,
el deseo absoluto de vivir,
lejos, a miles de km de distancia.
Solo quiero irme,
encontrar esa nueva vista.
Quiero irme,
manejar hasta un lugar muy lejano.
Sí, irme a buscar a esa yo
que perdí hace ya tanto tiempo.
Quiero irme a buscar
ese sueño que imaginé,
entre las curvas de estas rutas,
entre los amaneceres de las montañas,
en las playas que me esperan.
Solo quiero vivir
en esta ruta eterna.
Bajo el cielo de estrellas de una ciudad dormida,
al borde del océano, en el verano más caluroso,
tal vez en la nieve del invierno cruel.
¿Cuál será el destino al que iré?
Cuando me siento completamente libre
me mantengo en calma,
me elevo radiante.
Solo quiero acelerar,
solo quiero...
dejarlo todo atrás,
muy lejos de mí,
tan atrás como sea posible,
tan lejos como de la tierra al sol.
Solo iré hacia donde me lleve mi alma,
a miles de km de distancia.
Tanto tiempo que lloré,
tanto tiempo que triste estaba,
tantas cosas que me callé,
con miedo de que pensaran
que solo me quejaba.
Niña hermosa, que tanto oculté,
ya puedes salir, corazón,
eres libre al fin.
Vámonos de este páramo,
lejos, a miles de km de distancia.
Atrás quedaron las dudas y el silencio,
el dolor y la soledad,
lejos, atrás, a miles de km de distancia,
quedaron junto con mis miedos.
Los quiero lejos de mí,
lo más alejados posible,
tanto, hasta que me olvidé
de que alguna vez existieron.
Todo eso lo dejé a miles de km de distancia,
lo más lejos de mí posible.
Después de todo el tiempo que perdí,
después de tanto andar perdida,
después de tantas veces que no supe qué hacer,
¿qué haré cuando llegue al destino
que tanto esperé?
¿Será igual al que soñé?
¿Cómo puedo descubrirlo?
Tendré que viajar hasta allí
y verlo con mis ojos.
Si no, entonces será el siguiente.
Allá...
A miles de km de distancia.

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