Me pregunto si te acordás de mi cumpleaños.
¿Te acordás de mi mano que en tu mano era el viento?
De nosotras soñando con casas azules en lugares rarísimos de gente.
¿Te acordás de lo que me dijiste mientras me metias la mano en el pecho y me chupabas la sangre marron del corazón?
A veces hago una mini pileta en la bacha del baño:
Me quedo colgada viendo cómo se llena y va deformando la imagen del fondo.
En esa mini pileta meto una oreja, me apoyo en el agua como si fuera un papel, sin peso, flotando. Me apoyo en el agua transparente y seguramente fría. Escucho, trato de recordar.
De un golpe los músculos que sostienen esa fantasía se espasman y mi cabeza queda metida hasta la mitad, hasta la mitad también del ojo, te acordás de mis ojos?
No sé porqué hago eso pero siempre lloro.
Es como un espacio en blanco lleno de amor que no sé dónde está.
¿Te acordás de la casa en un lugar raro de gente? ¿De la costa de Tigre? ¿Del río, de la fuente y ese chorro espantoso en el medio de ese lugar donde nos dimos muchísimos besos?
Hago el mismo ejercicio pero con la otra oreja, la izquierda que siempre recuerda más.
Me da miedo el frío del agua, más bien, me da miedo cerrar los ojos y que la oscuridad siga borrando lo poco que me acuerdo.
En mis sueños somos dos montañas que no se alcanzan, dos montañas gigantes que se llenan de hielo en la cabeza y, cobardes, lo derriten para formar un río, una fuente, un chorro espantoso en medio de ese lugar donde nos dimos muchisimos besos.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffee
Be de Bosque
Pienso cosas sobre arte. Soy artista. Siempre escribo. Uso basura. Estoy en una banda.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in