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Aug 26, 2024
Ella dejó de ser de las mías cuando la empecé a matar, pero no se lo dije. Su carcazada no vale lla pena, su vida es una mentira. Igual que la mía.
Me senté en el café, después de quitarme a una creada niñata errática de encima. Me hablaba de otros chicos. Yo bajaba del colectivo sin saludar, no le hablaba al borde del ataque de ansiedad y ella pedía perdón. Escondió unos marcadores para vengarse de mis humillaciones laborales. A veces parecíamos de 16 años, a veces no. Decidí que quitaría del medio mi error cerebral.
Ella acostumbrada a ser chivo expiatorio hermana mayor y excusa de la nada, acostumbrada a pedir perdón, a tragar de los otros el error, soportaría todo por mi. Una escoba, un escudo perfecto, un depósito de control de daños.
Todos nos podemos equivocar. Me equivoqué.
¿Yo me equivoco? Decime que si, decime la verdad y decime que si. Decime que no soy una única que sabe la verdad y que no sea cierto que la vida que quiero no está condenada, para que no tengas que seguir mintiendo a la gente que amás. Decime que si. Que soy imbecil por juzgarte que no aprendí nada, igual que lo hice esa tarde en la cafetería.

Era
Tratando de explicar la experiencia de querer hacer A y que sea Z, que eso dependa de la manipulación y el abuso. Me hubiera gustado un invernadero en nuestra casa grande y modesta
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