No hace mucho vengo pensando en lo agradecida que me siento de poder sentarme a pensar cosas, cosas de todo tipo, desde lo más importante y significativo como política, economía y esas cosas que la gente pone en valor por sobre otras un poco más vanas(en las que también pienso) Tengo suerte. Ponerse a pensar cosas y escribirlas hubiera sido impensado para mis abuelas e incluso para mi madre, a quienes agradezco el privilegio de repensar la cultura y reconocerla.
Mientras mi novia ve un partido de fútbol tan significativo para las pasiones futboleras me pregunto por qué será, y claro que tengo una conclusión tan controversial como validante que prefiero no contar(porque soy el tipo de lesbiana que le guarda los aros a la que juega).
La gente sufre con lo que ama, puede estar bien, o no. Ella sufre viendo un partido, yo sufro pensando en que nunca habré pensado si quiera lo suficiente, ni comprendido todo lo existente, o peor aún, lo que quisiera antes de morir(y sé que ustedes también), ¡cómo se reducen las cosas!
Hace poco empecé a ver verdulerías cerca de casa, recordé los gloriosos 2000’s, donde mucha gente moría de hambre y mucha otra se iba al exterior. Pasó mucho tiempo, y seguimos tan cerca. Lo cíclico de la historia prevalece. La gente no lo entiende y ante esto se enoja, pero no todxs pueden enojarse, algunas personas solo tienen que sobrevivir, como la especie demanda. Hay culpables y hay inocentes. Hay decisiones mal tomadas y gente que prefiere no pensar, tanto así que hace 2 días, junto a dos compañeros fuimos a filmar videos y preguntar cosas a gente de una universidad nacional pero la gente no quería hablar de política, como si nombrasen al innombrable, pero quizás la realidad no se aleja tanto del ficticio mundo de Harry Potter y las mismas luchas de siempre.
Como conclusión final de un escrito desordenado, confío en que mientras haya gente que pregunte cosas, el mundo va a seguir teniendo esperanza y caminos que lxs encuentren, aunque estos sean circulares, cíclicos y engorrosos, como la vida misma.
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Teresa Isasmendi
Con los pies en las nubes y el corazón en la mano. Me arrullan los árboles y me hablan los pájaros 🌿 Escritora, actríz y cineasta
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