Hay algo en mí que todavía desea.
Desea manos que me recorran sin prisa.
Desea que alguien me mire como si fuera descubrimiento y no costumbre.
Desea sentirme mujer, no solo madre, no solo fuerte.
Extraño el calor de un cuerpo al lado.
El susurro en la noche.
El deseo que te desarma y te devuelve viva.
A veces me hago la suficiente.
La completa.
La que puede sola.
Y sí, puedo.
Pero también soy piel.
Soy boca.
Soy hambre.
No quiero cualquier abrazo.
No quiero un cuerpo vacío solo para tapar silencios.
Quiero presencia.
Quiero intensidad.
Quiero que alguien soporte mi profundidad sin querer apagarla.
Me da miedo volver a sentir tanto.
Me da miedo entregarme y que no sepan sostener lo que doy.
Porque cuando amo, no es tibio.
Es entero. Es vulnerable. Es real.
Hoy no tengo a nadie que me toque.
Pero mi deseo sigue vivo.
Y eso me recuerda que no estoy apagada.
Estoy esperando algo que esté a mi altura.
Algo que no me haga esconder mi fuego.
Algo que me abrace la piel y también el alma.
Y mientras llega…
me sostengo.
me deseo.
me respeto.
No estoy vacía.
Estoy abierta.
If you liked this post, consider buying the writer a coffee
Buy a coffeeOur picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.

Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in