Aunque esta historia comienza hace más de dos años, el reencuentro que Luna y yo tuvimos vale más la pena. Tras el paso del tiempo, nos odiamos con locura. A mí me parecía insoportable, como cualquier persona que deseaba encajar donde no encajaba. Ella solo me odiaba por mi facilidad de hacer amigos y querer llamar su atención.
Siempre tuve los ojos puestos en Luna.
Pero me pareció repugnante de principio a fin. Hasta que mis ojos la perdieron de vista. Ya no se aparecía por mis calles, por mis alrededores y simplemente dejé de acordarme incluso de su nombre.
Por lo tanto, mi vida llena de excesos, sexo y autodestrucción me hacían sentir como la única que podía gobernar al mundo cuando yo quisiera. Tomaría el atrevimiento de decir que yo era feliz teniendo una vida carente de su amor, una vida carente de su presencia.
El destino decidió unirnos de nuevo por una razón.
Celi, una compañera conocida hace tiempo pasaba por cierta crisis que nunca logré nombrar, por su ex pareja. En ese entonces no nos llevábamos muy bien y al enterarme de sus manipulaciones y amenazas de muerte hacia el muchacho, los chismes vinieron hacia mí y supe, que Luna, era su amiga. Afortunadamente siempre fui de muchos amigos y ellos se encargaron de decirle a Luna que Celi, era una mala persona.
Luna y yo volvimos a hablar. Le pedí que no volviera a hablar con Celi. El encuentro fue tan espontáneo y enfermo como nuestras cabezas que nos enamoramos entre tanto caos de palabrerío ajeno. ¿A eso se le llama amar? ¿O sólo fue un impulso de adrenalina?
No lo sabré. Supongo que jamás lo haré.
Me enamoré de ella después de odiarla, ella se enamoró de mí mientras gemiamos por la madrugada en sus sábanas. Nos enamoramos después de decirme que jamás hablaría con Celi y se quedaría de mi lado.
Al día siguiente nos pronunciamos un "te amo". Nada sincero, quiero creer.
No sé cómo, no recuerdo cómo sucedió, pero al día siguiente mientras estábamos desnudas en su cama con resaca, el 18 de abril, supe que aún hablaba con Celi y que fingió no conocer las mentiras que decía, aunque en realidad, las encubría. Celi fingió estar muerta para preocupar a su ex pareja, Luna lo sabía, siempre lo supo.
"¿Qué clase de persona eres?", pensé para mis adentros. Pero su encanto me hizo volver a enamorarme más. Yo no tenía idea de lo que hablaba. Fue la primera y la menor de las mentiras.
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