Siempre fui de pocas palabras y mucho entendimiento, nunca dejé que alguien sepa sobre mí a menos que crea lo correcto.
Hace tiempo decidí tomarme las cosas con calma, evitar el contarlo todo, ser más reservada.
No busco aprobación pero deseo mostrarme al mundo, le tengo miedo a las preguntas que a fin de cuenta necesitan respuestas pero a quién le importa realmente todo sino más bien a mí.
Me satura la idea de creer que todo debe saber el resto ¿Cuál es la necesidad si nadie sabe de lo nuestro? Aunque me descubro muchas veces sonriendo sin ser consciente.
Cuando me encontré perdiéndome a mí por no perderlos a ustedes me di cuenta de lo equivocada que estaba, ¿En qué momento dejé de ser mi prioridad y empecé a exteriorizar absolutamente todo?
Es momento de hacerme a un lado, recorrer mi propio camino. No planeo dejarlos, más bien ausentarme y regresar cuando lo crea necesario.
Siempre me dijeron egoísta por hacer a un lado al resto con tal de no hacerme a un lado a mí; a lo mejor tenemos percepciones distintas de un mundo cruel que nos habita.
Es momento de que lo sientan en carne viva.
Siento, desespero.
Ocupan mi cabeza cuando nada era parte de ella.
El silencio se ausentó.
La calma estaba y ahora se fue ¿Debería de sentir esto acaso si se supone que todo estaba en sintonía?
Perdón por quererlos de esta manera, no me perdonen por quererme más a mí.
No es una despedida,
es una ausencia de palabras.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in