Soy amor cuando regalo libros, cuando dejo que te quedes con eso que era mío pero ahora hiciste tuyo.
Dejé de sentir culpa cuando entendí que entre sus risas estaba a salvo, cuando el sonido de la melancolía pasó a ser parte de mi sombra y su volumen se atenuó un instante.
Descubrí que sé querer cuando tus garras amasan mi estómago, cuando pienso que tu mano brindaría un poco de calor a la mía en una noche de otoño o cuando comparto ese trozo de pan que deseo terminar pero si mi panza está media llena y la tuya vacía, te lo regalo.
Descubro que la felicidad existe aunque sea por un instante cuando te haces bolita entre mis piernas, cuando me miras con tus pupilas dilatadas o tu ronroneo me calma.
Descubro que el amor me habita cuando no me molesta que la pelusa de tu abrigo me contamine ni que un poco de tu mugre me haga añicos.
Veo tus ojos y mi reflejo en ellos, entiendo que cambié, que todo el tiempo lo estoy haciendo.
Me cuestiono cada una de mis decisiones y todo termina siendo lo contrario a lo que había pensado, quizás (solo quizas) de esa manera entiendo que de nada sirve y por delante de los días que aún no llegan.
Reescribí nuestras historias muchas veces entre versos que no llegan a ser poemas, entre rimas que no cobran sentido mientras las lees.
Estoy conforme y no es mala palabra.
Our picks
Become a supporter of quaderno
Support this independent project and get exclusive benefits.
Start writing today on quaderno
We value quality, authenticity and diversity of voices.


Comments
There are no comments yet, be the first!
You must be logged in to comment
Log in