Tengo la remembranza de que un día te amé.
Abuelo, te hice una canción y te gustó,
Te hice feliz y me hiciste feliz.
Yo no olvido,
y es por eso
que en mis huesos y en mi sangre se guarda la sensación de aquellos días dorados en los que me enriquecí.
Y de repente,
por un choque de climas o un suceso natural
las hojas cambiaron de color y la cercanía terminó.
El tiempo quedó congelado en alguna parte de mi ser
dando paso a un presente seco,
sin intercambios.
La lejanía anunciaba
un futuro predecible
vos adentrándote en la eternidad
sin antes saludar.
Eso sucedió hoy
Yo
me quedé en mi lugar
No sé si hice bien, pero la atmósfera sostenía esa decisión que tanto me interpeló.
Ya no hay un vos existiendo.
Y duele
Duele por la templanza vivida en mi infancia.
He de admitir que viví un duelo cuando aún estabas con vida.
Hoy te despido desde la nostalgia de esos días.
Que tengas paz.
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