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EXTRAÑO SUEÑO CON LAS GEMELAS

Mar 20, 2026

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EXTRAÑO SUEÑO CON LAS GEMELAS
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Incluso en este sueño estoy buscando trabajo, intento probar suerte en una especie de taller mecánico al medio día de un sábado. El dueño me reconoce y espera que termine mi perorata para decirme; ─¿ves? precisamente eso es lo que no queremos acá. Y de puro aventado le vuelvo a preguntar ¿qué cosa? y el dice; ─gente sin compromiso.

Cabizbajo en las calles encuentro a Diane Keaton y conversamos al caminar sobre las desventuras del desempleo, el tráfico en simultáneo parecido al Times Squeare Sudamericano, parabrisas con cristales difuminados, los motores en avance, me detengo en medio de la arteria, totalmente vencido y ella ríe y se desespera, ya en la vereda ella me cuenta sobre el teatro griego, las orquestas rusas yo le menciono a Gershwin versionado por Bernstein, los edificios desfilaban con asombrosa rapidez en una elevada arquitectura azul de vanguardia futurista, ella señala su trabajo y su horario de entrada. Nos despedimos, la veo mientras ella abre los cristales automáticos. En algún punto de nuestra conversación, mientras en una vereda unos constructores formaban figuras abstractas con los ladrillos y ella iba a un lado y yo para el otro, gritándole cada vez más fuerte hasta que vuelva a mí y hablando ténuemente le conté haber recordado (u olvidado) a aquél mecánico con quién alguna vez tendría que haber trabajado pero no me presenté el primer día. Bajo el transcurso de esos pensamientos es que veo el letrero colgando de la ventana de una casa de antiguedades solicitando un vendedor o reparador onírico, interesado por lo segundo me acerco.

Sucedía que la casa y su fachada bien conservada contenía en su interior un micro-cosmos de ajetreos. Existencias de distintas épocas, mesas de trabajo, personas con delantal manipulando viejos relojes y juguetes, pasillos atestados de existencias, entre las cuales distinguí toca-discos, herramientas, globos terráqueos, arañas, mapas, retratos y ornamentos. Un anciano apareció a mis espaldas y mencionó mi nombre, yo jamás se lo dije y él sonrió y tomó de mis manos el letrero tachando lo del reparador y volviéndolo a colgar desde la parte interior de la vidriera me indicó que lo siguiera. La introducción fue rápida, tras los innumerables pasillos y escaleras llegamos hasta el aparente fondo de la explanada donde un grupo de personas extrañas practicaba lectura de cartas, vaticinaba adivinando, meditaba, dibujaba mandalas sobre la arena o fumaban mirando al vacío. El anciano les dijo mi nombre y estos entendieron, cuando me giré para darle las gracias el anciano había desaparecido.

Luego me dijeron que su nombre era Carlos Gustavo, el grupo extravagante me mostró mis labores: recostado en un diván escuchar el sueño del cliente y luego en estado meditativo ir desglosando e interpretando sus símbolos. El día fue bastante productivo. Un solitario se soñó en el desierto, picado por un alacrán verde, entendí que la herida interior le pedía despertar, que el desierto era su alma-profunda y el alacrán la eternidad, la sangre que brotó era la vida/herida y el veneno el condimento de superación. Una muchacha soñó con su padre muerto. El alma es eterna y atraviesa las distancias para contactar a sus seres queridos, en sus sueños aparecía como una sombra detenida en la cabecera de la cama, silueta siniestra que la asustaba. En mis sueños en cambio era una luz multicolor, el padre desviviéndose como camionero por su única hija─ví que dos luces atravesaban el horizonte en línea recta emitiendo sonidos metálicos─y la hija de padre ausente creciendo con indiferencia, por eso cuando el ente/ánima se presentaba de esta forma para intentar reparar, dar a conocer su versión lo hacía de esta forma asustándola. Le recomendé hablarle a la foto que guardaban en un álbum (en el sueño la luz multicolor sostenía sus fotos de bebé) y que la enmarque cerca de su lugar de sueños, sorprendida obedeció y días después me agradeció entre lágrimas. Volví a casa con una paz inmensa, nadie quiso tomar en serio mi nuevo oficio para el cual tenía talento, me puse a escribir pese a las miradas incriminatorias─el alma no es útil en la sociedad moderna─.Acudí al día siguiente causando cierto revuelo en la casa de antiguedades, muchos eran los clientes que me esperaban refiriéndose a mí como: el mago loco.

Al llegar ─a mi despacho─ una adivinadora y una tarotista me esperaban sentadas en el desván donde sueño. Una vez que me fijé en sus voces y en sus gestos me absorbieron sus ojos similares, profundas perlas negras, hipnotismos de gemelas brujas, querían que las ayude a buscar un artefacto por toda la casa, me hicieron la breve descripción, una incluso intentó dibujarlo, la otra dijo que mi ─intuición─ sería necesaria. Recorrimos las galerías, la clientela pacientemente esperaba ya que los sueños son eternos. Mientras subíamos las escaleras o atravesábamos los umbrales yo hablaba con una ─no recuerdo cuál─ sus nombres eran Agua inmóvil & No hay salida. Las palabras que esta usaba eran una ventana al mundo, el mundo similar al mío AXIS MUNDI. Empezabamos a llevarnos muy bien, en una habitación de artefactos eléctricos-tecnológicos encontramos a un artesano veneciano que descansaba de ensamblar una bobina de Tesla para mirar un partido de fútbol del Club Olimpia. El equipo franjeado paseaba la pelota hasta el área rival, la televisión de tubos parpadeaba, los jugadores portaban patillas y melenas, pantaloncillos y medias bajas, era un partido repetido, de épocas gloriosas. El veneciano sin embargo, miraba absorto y contento, apenas hizo un gesto de aprobación cuando le pregunté si podía mirar entre sus cosas. Sufrí leves descargas eléctricas por curiosear las herramientas pero en uno de los cajones llenos de cables y componentes distinguí la fluorescencia celeste del artefacto y quedé maravillado no sólo cuando lo sostuve en mis manos sino cuando quedó suspendido entre los rostros impávidos de ambas gemelas. Bajábamos y me disponía a iniciar mi ─turno─ cuando noté la intermitencia de todas las luces ante el brillo celeste, no le dí mucha importancia, estaba tomando un vaso de agua en el banco frente a mi puerta ante la atenta mirada de la clientela dispuesta a sanarse cuando una de las gemelas se sentó en mis regazos y susurrándole algo al artefacto celeste este transformó (y llenó) mi vaso de agua en vino.

El mismo Baco hubiera bajado a beberlo, del vigor que me causó el trago le dije;─ké linda ke só.

Y ella me besó largamente ante los aplausos de la clientela. Ese día interpreté sueños de selvas como maraña de sentimientos, castillos/fortalezas como resistencia al cambio, cuevas/pasadizos como el interior de uno mismo y mi sensibilidad empezaba a refinarse, era como si mirando a los ojos de las personas ya pudiera saber lo que los aflijía.

Todo esto me dejó agotado y era uno de los últimos en salir de la casa de antiguedades hasta sentir mi nombre en los labios de la otra gemela, llamándome para leerme mi horóscopo, tomarme el Tarot, nunca tuve una carta astral hasta ese día: Sol en Aries, Luna en Piscis. Mientras en las cartas que tiraba donde salían el loco o el ermitaño, ella me prevenía;─mi hermana es distinta, parecés gustarle, sufrió mucho, tiene algunos problemas, su miedo es que la abandonen, dedicáte por entero a su felicidad, la merece, nuestra madre solía traer a sus novios a casa, algunos nos hicieron, le hicieron, cosas terribles, ella no quiere ser solo un cuerpo, ella tiene sentimientos y experiencias, es profunda, tiene opiniones y perspectivas…

Después de cerrar con llave las puertas caminamos en la noche hablando de mí y de ellas.Ambos nos caíamos bien, al decirme su dirección supe que eramos casi vecinos, avanzábamos casi entre susurros y nuestros pasos eran un suave desplazamiento de palabras, entendíamos a la vida como un juego o una distracción, a lo lejos la ciudad desplegaba el movimiento saturnálico de luces, autos y edificios que nos rodeaban, transeúntes que ni siquiera nos presentían, músicas lejanas, voces en eco, nuestras voces encontrándose en viejas películas de blanco y negro. Llegábamos al puerto desde donde se veía en elevasión un río que volvía al reflejo Lunar caudaloso, una noria giraba colores a la distancia, fuegos de artificio esporádicos, una hilera de puntos desplazándose en el tráfico, ella se apoyó por la baranda del paseo silencioso, me sonrió y se lanzó a las negras aguas. Pedí ayuda desesperado, algunos testigos acudieron enseguida, corrí rumbo a su casa para avisar a la otra hermana, tumbé la puerta del departamento, busqué a tientas en la sala y en la cocina, al subir las escaleras veo ropa femenina esparcida en los escalones, la misma suerte que la puerta anterior corrió la de su habitación, ella estaba de espaldas. sentada en algo, mirando y suspirando hacia el techo, se giró con horror y espanto, intentó cubrirse, apenas pude ver el rostro bajo ella intentando taparse, me atoré al explicarle los sucesos, se ahogó en lágrimas, intentó vestirse apurada y se desplomó varias veces en el suelo, entre las sábanas, se extiende una mano como una raña ciega buscando sus ropas, ella se viste parcialmente y empieza a enfrentarme;─¿porqué no avisaste antes?. Vine lo más rápido que pude, lo repetí varias veces, salimos rumbo a las calles, una patrullera ya nos esperaba. Doce semanas en la penitenciaría donde hice lo mismo pero con los sueños pesados que guardaban los presos. Ellos me regalaban cigarros y vino, en los pasillos ví como uno intentaba establecerse a los gritos, intentando infructuosamente imponerse, primero fueron siete los que le dieron golpes hasta tumbarlo, luego fueron como doce los que lo mataron a patadas, los guardias tocaron silbatos y campanas pero nada pudo detenerlos. Fumo mirando los partidos de fútsal donde el menos esperado es el que baila haciendo piruetas, voleas y regates. La gemela suele visitarme y dice que me espera cuando salga, el proceso había terminado pero volví a la casa y la habían demolido. En el mercado en una mística tienda de sabio chino me pareció ver al viejito asintiéndome, pasé y me hizo una señal con las manos con el dedo del corazón y el gordo signo de la palabra. Ahora tengo mis palabras y el don de los astros, nunca pregunté a la gemela quién era aquél galán de turno, siento que no me incumbe pero aún la resiento un poco. Suelo verla de vez en cuando aunque mi mayor interés sean las estrellas y sus misterios.

 

 

Soldado Desnudo

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