Existen varias formas de recordar a alguien y todas duelen.
Jan 5, 2026

Existen varias formas de recordar a alguien y todas duelen.
Si tan solo existiera una forma de hacerte ver las veces que te pensé, jamás pensarías que no estás destinada a ser la reina de alguna ciudad triste, pero con una fortaleza hermosa que resuena aún más cuando caminás. Y esa ciudad destruida, gris, oscura, fría, donde la luna suele quedarse más tiempo de lo normal… esa ciudad es mi ser en su totalidad, y vos podés gobernar si tan solo te acercás un poquito más. “Dale, las estrellas brillan más de lo normal esta noche y las voces de los que ya no están me están pidiendo favores, y todos son los mismos: que te observe sin menospreciarme.”
¿Te imaginás besar por primera vez a la persona que amás?
Tan solo imaginá ese momento tan privilegiado para las personas que apenas saben expresarse en la cotidianidad. Ella está adelante tuyo, se está riendo por un chiste que te salió de imprevisto, que obviamente no es gracioso para terceros, solo para ella. Porque detrás de esa risa se encuentra la validación de que todo lo que puedas hacer antes de ese beso está perfecto. En la risa de los nervios ante la primera vez se encuentra una santa validación, capaz de hacernos entender lo que la otra persona desea y quiere.
Ahora bien, imaginá cómo, después de que ella se termine de reír, te remarca lo gracioso que sos, y todo hombre ama ser halagado por su humor. Entonces, le remarcás que tiene una hermosa sonrisa.
La luna brilla aún más; sentís que la luz de la luna te incita a hacer algo más y todavía no sabés qué es. Sentís ese hormiguero pasando nuevamente por todo tu cuerpo, a tal punto que una voz te dice que la única forma de que se calme esa sensación es besándola. Y entonces, por primera vez en tu vida, obedeciste a tu voz interior, y esta te dio la mejor sensación que pueden tener dos enamorados: validarse como seres humanos, capaces de sentir amor y de saber que la única forma de hacer que algunas de las voces se calmen es amar y dejarse amar.
En ese momento, cuando besás a la persona que amás, podés sentir cómo viajás a otro plano donde la muerte, los traumas de la infancia, el hambre, las enfermedades… todo eso no existe. Y en ese plano, para lo único que se puede vivir es para que se repita una y otra vez ese momento del beso con esa persona que tanto hace que te pongas de los nervios cuando se te acerca de más.
Ese momento en el que uno besa por primera vez a su validación de lucha en silencio puede ser una obra de arte que solo algunos son capaces de hacer la fila para presenciar semejante perfección y entender que valió la pena la espera.
Ese momento instante, donde sus labios húmedos y su hermoso aroma se sienten más de lo normal… ese momento. Si muriéramos, estoy seguro de que no nos importaría, porque en ese instante no habría tiempo de pensar qué legado dejar. Solo sentir que no hace falta nada más en la vida, que todo ya se vivió y que todo dolor no contado fue justo la justificación perfecta para argumentar por qué, en algunas ocasiones, uno llora cuando besa.
Siempre que miro para atrás, para la izquierda, para la derecha, para adelante o para arriba, siempre habrá un fragmento tuyo devastando mi realidad, y eso significa que te tuve en algún momento. Y es muy agradable recordarte, aun en tu eterna ausencia.
Tu ausencia hoy argumenta y le da poder a mi pensamiento pesimista que tenía antes de que tu sonrisa haga de las suyas.
Tu ausencia es, después de mucho tiempo, un idioma hermoso y complejo, de esos idiomas que uno piensa que estaban muertos.
Tu ausencia puede significar muchas cosas. Pero lo único que puedo entender con claridad es que voy a sentirme extraño si me consolás.
Tu ausencia deja a la luz del día lo que más detesto: que sigo siendo el mismo de siempre.
Tu ausencia deja ver que hay partes tan lindas sin tu traición. Sin embargo, de nada sirve que manden mis rezos al cielo, puesto que resulta que, estando ciego por tu dulce voz, te regalé el poco terreno que pensé que tenía en el cielo.
El mundo sigue girando aun sin tu amor.
El mundo seguirá girando aunque vuelvas, y ese pensamiento de que el mundo seguirá girando de la misma manera en tu presencia o en tu ausencia, ese pensamiento que por un momento me hizo sentir que esa estrella era mi lujo y que todo fue un buen gesto, lo tengo gracias a vos.
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