Recuerdo aquel día en que me pediste que fuera tu novia, en la preparatoria, un 14 de febrero. Fue un momento tan especial que, sin darnos cuenta, comenzamos a escribir una historia que jamás imaginamos vivir. Todo pasó tan rápido que nos ilusionamos como dos niños, con el corazón lleno de sueños y con la esperanza más grande de que nuestro amor sería para siempre.
Recuerdo cada conversación que teníamos sobre nuestro futuro, los planes que hacíamos con tanta emoción, imaginando la vida que construiríamos juntos. Recuerdo cuando llegabas a la preparatoria con flores para sorprenderme, cada salida, cada abrazo, cada detalle, cada risa y cada momento que compartimos. Guardo todos esos recuerdos en mi corazón, porque fueron algunos de los meses más felices y maravillosos de mi vida. Contigo aprendí lo que era ser amada y sentir que alguien podía convertirse en mi hogar.
Pero el tiempo siguió su camino. Nos graduamos y comenzamos una nueva etapa en la universidad. Poco a poco, nuestras vidas empezaron a tomar rumbos diferentes y nuestros sueños dejaron de caminar al mismo ritmo. Sin darnos cuenta, las discusiones comenzaron a ocupar el lugar de las risas; la confianza se fue desgastando, aparecieron los errores, las heridas y las infidelidades. Lo que un día parecía tan fuerte empezó a romperse poco a poco.
Hasta que llegó el 2024, el año en el que entendimos que, por más que intentábamos salvar lo nuestro, ya no podíamos seguir juntos. Los dos luchamos, los dos sufrimos, pero hubo momentos en los que el amor ya no fue suficiente para reparar todo el daño que se había acumulado. Y aunque ambos cometimos errores, sé que también hubo decisiones mías que terminaron por destruir lo que tanto habíamos cuidado. Aún me duele recordar el día en que te hice llorar, porque nunca quise convertirme en la persona que causara tristeza en quien alguna vez fue el amor más grande de mi vida.
A pesar de todo lo que pasó, jamás podré borrar los recuerdos tan bonitos que vivimos. Siempre llevaré conmigo aquella versión de nosotros que se amaba con toda la inocencia del mundo, la que soñaba sin miedo y creía que nada podría separarnos. Tal vez nuestra historia no terminó como imaginábamos aquel 14 de febrero, pero siempre será una parte muy importante de mi vida y de mi corazón.
att: tu niña

Evelyn Echo
prosa poética de un amor que existió, recuerdos que aún viven y sentimientos convertidos en palabras.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión