Una vez supe
y otra vez me sumergí en el recuerdo de ese saber.
Una vez lo volví a tener
y otra vez no lo recordé
Es una coreografía...
enfrento y huyo, muerdo y me escondo
pero el sonido es tan valioso
que aterciopela mis oídos,
buscando la validación
que, al fin y al cabo, termina ganando.
Y es que una vez sostuve con mi pecho
el peso de discernir,
y otra vez este ascendió
y mi pecho no lo alcanzó.
El baile ruge y yo lo perdono
es que cuando mi sangre se templa,
yo estoy plena
Lo que pasó no es condena.
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