you have a text message
Dec 30, 2025
Han pasado tantos años, pero todavía puede cerrar los ojos y escuchar ese sonido. El bip del teléfono vibra en su memoria como si acabara de sonar. Era otro tiempo entonces, cuando cada mensaje de texto importaba de verdad. No había límites infinitos ni conversaciones que se perdían entre mil notificaciones. Solo esos pocos caracteres que había que usar bien, que había que pensar.
Los mensajes de Sunghoon llegaban y él sentía cómo algo se movía en el pecho. No había emojis para llenar los vacíos, no había stickers para suavizar las palabras difíciles. Solo frases simples que decían todo: "¿Llegaste bien?", "Te extraño", "¿Cómo estuvo tu día?". Palabras que ahora suenan comunes, pero que entonces tenían un peso diferente. Cada una había sido elegida, pensada, enviada con intención.
Se acuerda de esas noches cuando se quedaba despierto, mirando la pantalla pequeña de su teléfono. Borraba lo que escribía, lo volvía a escribir. Las palabras costaban dinero, pero más que eso, costaban valor. No podía escribir cualquier cosa. Tenía que estar seguro de lo que quería decir, de lo que quería que aquella persona entendiera. Y después venía la espera. Esa larga espera, ansiosa, mientras imaginaba al chico leyendo su mensaje, tal vez sonriendo, tal vez dudando qué responder.
A veces la respuesta llegaba rápido. Otras veces se hacía de noche esperando. Pero cuando por fin aparecía ese bip familiar, el corazón se le aceleraba como si fuera la primera vez. Abría el mensaje despacio, como quien abre un regalo. Y ahí estaba, reducido a unas líneas de texto que él leía una y otra vez hasta memorizar.
Hoy todo es diferente. Los mensajes van y vienen sin parar, se pierden entre fotos y memes y audios que nadie tiene tiempo de escuchar completamente. La inmediatez lo cambió todo, pero a veces él se pregunta si no perdimos algo en el camino. Esa necesidad de elegir bien las palabras, de hacer que cada mensaje contara, de esperar con paciencia la respuesta del otro lado.
Quisiera poder volver atrás por un momento. Tomar su teléfono viejo, escribir un mensaje simple y enviárselo a Luka como antes. Sin filtros, sin opciones de editar, sin la presión de responder al instante. Solo un mensaje honesto que diga lo que siente, como solían hacer cuando las palabras pesaban más.
El tiempo los llevó por caminos distintos. Ya no se escriben, ya no esperan esos mensajes que solían llenar los días. Pero en las noches cuando la nostalgia aprieta, él piensa en cómo sería enviarle un último mensaje como los de antes. Algo sencillo, directo: "Aún pienso en ti."
Sabe que esos días no van a volver. Que Luka está en otra parte, viviendo otra vida. Pero en el fondo de su memoria, ese bip sigue sonando. Y por un segundo, es como si aún fuera posible esperarlo, como si aún hubiera algo que decirse en la distancia perfecta de un mensaje de texto.

Damián Salvatore
Para vos, quién me ha robado cientos de suspiros y ha provocado en mí miles de desvelos solo para pensar(te).
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.
Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión