La noche había empezado perfecta, como si todo estuviera en su sitio. Caminábamos despacio, sin prisa, dejando que el frío suave y las luces de la calle hicieran su magia. Yo solo quería eso: su compañía, su voz, esa forma suya de mirar que hacía que todo lo demás dejara de importar.
Pero entonces lo dijo, casi como si nada. Que quizá podríamos quedar con su amigo. Y algo dentro de mí se rompió un poco, aunque por fuera solo sonreí.
Asentí, pero no era verdad.
Porque yo no quería compartir esa noche con nadie más. No quería conversaciones a medias ni risas que no fueran solo nuestras. Quería perderme en ese momento, alargarlo, hacer como si el mundo fuera solo ese paseo y nosotros dos dentro de él.
Mientras él hablaba, yo lo miraba en silencio, deseando que cambiara de idea, que entendiera sin tener que decirlo que lo único que quería era quedarme así, con él, toda la noche.
Seguí caminando a su lado, sintiendo cómo la noche seguía siendo bonita… pero ya no perfecta.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión