ya no despierto con tanto dolor.
sin embargo, la lluvia en el techo, mis manos tocando algún instrumento, sirviéndole yerba a mi mate, arreglando mi pelo: en todo te veo, de todo pienso, ¿qué pensarías?
quiero que vuelvas, quiero que ames esta isla como yo la amo. ahora estoy de este lado del abandono. siempre fui yo quien vio los rostros de quienes no sabían cómo me iban a dejar ir. hoy soy esos rostros. pero ya no siento el peso de la mañana en el cuerpo—el que tenía miedo no me dejara seguir, no me dejara respirar...
igual me acuerdo de que, aunque ya no veamos lo que está haciendo el otro, la curiosidad, un poco, me mata. y espío tus redes como quien se esconde detrás de un árbol y observa. no fuiste para tanto y aun así, no te puedo explicar.
la nostalgia me está destrozando, lejos de olvidarte, es como si te idealizara cada día un poco más, como si te hubieses ido en el momento perfecto para dejarme tan tan rota que en vez de odiarte, no sepa vivir sin vos y te piense hermoso y feliz y quiera morir.
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