Esta mañana me desperté falto. No de aire, no. Wanting en inglés significa que hay una falta, pero también viene de querer. Esta mañana me desperté queriendo, como "algo más de la vida". Necesitando, como "escuchar más". Defectuoso, como "un motor con algunas de las partes". A veces me despierto con frases. “This morning I woke up wanting”. No me gusta que sea en inglés. Decidí salir a caminar, intenté no despertarte, perdón. Me vine al parque. Hace seis años que vivo en Buenos Aires y siempre estuve a dos cuadras del parque. Ahora nos mudamos, a una cuadra. Cuando lo ví por primera vez me pareció muy feo. Tiene dos y hasta en lugares tres capas de rejas. Está parcelado, como la ciudad, y en cada parcela pusieron algo útil, un anfiteatro -cerrado- dos hospitales (uno veterinario), una cancha de fútbol, unos juegos para chicos, una pista de skate, una calesita, un puesto de salud, unos espacios para perros, toda una parte de kioscos de revistas. Es domingo a la mañana, pero ya empieza a haber gente. Cerca del lago y de los patos hay un hombre solo haciendo lo que supongo es Tai Chi, con música de fondo. Siempre me sorprendió, aún cuando venía de chico, lo desvergonzada que es la gente que vive en esta ciudad. Cada actividad es de cada uno, yo estoy en el medio del barro y los mosquitos sacándole fotos a un árbol. Ya tengo algo de porteño.
Cuando vi por primera vez el parque también me llamó la atención lo parecido que es en concepto al Parque Independencia. Un lago central con patos, rodeado de los mismos árboles. Después me enteré de que los diseñó la misma persona, Carlos Thays. Thays también diseño los bosques de Palermo, y el jardín botánico, que fue su casa, y la mayoría de parques y plazas de Buenos Aires y los principales de las otras ciudades grandes de Argentina. Así, los primeros años que estuve en Buenos Aires estuve algo obsesionado con Thays. Todavía me impresiona que haya una persona que decidió sobre los lugares en los que íbamos a caminar, o recordar. También que haya decidido sobre qué árboles íbamos a reconocer como comunes, o dignos de estar en nuestros parques, en nuestra ciudades. La tipa, el jacarandá, los palos borrachos. Me desperté con otra frase también. “¿Quién es el que dijo que debemos ver el mundo?”.
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