Todo el tiempo he sido una mujer con un escudo contra los hombres, he aprendido diversas herramientas que me mantienen segura de su deslealtad y que ello no me afecte, mis herramientas estrella que jamás han fallado en ninguna de mis aventuras frente al sexo masculino y me aseguraron la protección de mi paz mental pero ¿que les pasó contigo?
De la nada, mi armadura que cubría mi mejilla se vio tirada en el suelo cuando empezaste a acariciar mi mejilla, las tijeras que siempre evitaban el contacto con hombres perdieron su filo cuando entrelazaste mis manos con las tuyas y diciéndo que eran muy suaves.
el veneno que yacía en mis labios, evitando contacto ajeno se vio consumido cuando tus labios por fin tocaron los mios mientras tus manos viajaban por mi cintura llenándome de sensaciones ajenas y completamente nuevas, desechando el resto de mi armadura.
¿Qué hiciste conmigo?
¿Qué pasó con mi armadura?
Me veo pensando en esos momentos y me desconozco, la comodidad de tu compañía hace que todos mis pensamientos de alarma apaguen todo incendio en mi ser, disfrutando de un lindo momento contigo.
Las conversaciones, las confesiones y los secretos mejores guardados se encontraron flotando en el aire de la oscura habitación, abrazándose entre ellos por ser al fin liberados desde lo más profundo de mi alma, fueron entregados a ti, junto a mi confianza.
Mi armadura se rompió, estoy entregada a ti. Soy vulnerable ante ti
Por favor no me hagas daño.
Por favor no me hagas tener que construir otra armadura más sólida para no cometer un mismo error y no me hagas creer que confiar en ti haya sido un error.
Por favor, tengo miedo.

dai
muchas veces la cabeza pide a gritos que los pensamientos que arañan las paredes de la mente, que mejor que darles un espacio para plasmar tanta agonía interna.
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