Voy a tener una hija
Volvería del trabajo al caer la luz del sol, saliendo de una oficina (obviamente); vistiendo una camisa cuadrillé de color claro, y un vaquero recto de color negro como la noche veraniega; todo para abrir la puerta y escuchar una serie de pasos cortos pero que retumban emoción, seguidos de un alarido alegre que pronuncia "ma, ¡llegó papi!". Y, al pasar por la puerta, sentiría yo una calidez alrededor de mi pierna izquierda, como si hubiese sumergido en una bañera de agua tibia que presiona tal extremidad. Al bajar la mirada, vería una pequeña versión de mí pero mucho más hermosa, con un flequillo mal cortado por ella misma (no puedo vigilarla las 24 horas del día) y con una sonrisa que replica de manera casi que genéticamente exacta mis hoyuelos cuando emano alegría; luego de acariciarle la cabeza con la misma calidez con la que una madre abraza por primera vez a su hijo recién nacido, levantaría la mirada para observar el rostro de "mami" pero no me esperaría nunca lo que estaría por ver: tal rostro es inexistente, en su lugar hay una figura borrosa, casi que como "photoshopeada", como si alguien le hubiese puesto blur a mano; y ahí es dónde caigo en cuenta: otra vez estoy soñando.
Toda la estética de la vitalidad, pero escrita desde la convicción de que su tiempo ya pasó. Es esto un choque entre la imagen (lo que el mundo ve) y la posdata (lo yo siento).
Firma Nicolás.
Si te gustó este post, considera invitarle un cafecito al escritor
Comprar un cafecitoRecomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión