Vos sos la nostalgia,
una voz que aprendió a ser eco,
una risa que aprendió a ser ausencia.
Hay un colapso.
Hay un mutismo.
Nunca fuiste representante del "por siempre"
y te sumergiste en un recuerdo
que no fue orgullo ni placer,
sino el orden y lo que desordenaste.
¿Qué hago con este "te quiero"
desgarrándome la boca?
¿Como ahogo las mariposas
con este nudo en la garganta?
Ahora llenaste la casa de cuerpos,
pero la vaciaste de almas.
¿Quién dijo que los fantasmas no existen?
Si aún te veo en el asiento del pasajero,
cantando tu canción favorita en la radio.
Me aferro a la idea
de que es mejor ser nostalgia que vacío,
porque el punto al final del párrafo
debe estar para enseñarnos algo,
y no agregarle dos más al lado.
Y ahora me toca verte
o convertirte
en aquello que desgarra lento
el vaivén del pasado.
Vos sos la nostalgia
que no permite
que el mundo me sea indiferente,
ese tiempo perdido
al que llamamos amor.
Dejaste un vacío asfixiante,
me sumergiste en una noche eterna
que me rompe como humana
y me desarma como poeta.
Y ahora,
soy una viajera del retorno,
y vos,
vos sos la nostalgia.
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Mikaela
Me gusta escribir, los girasoles, el marrón y los estresantes vaivenes del drama.
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