Volviste.
Después de todo.
Después de los vacíos,
las excusas,
las veces que me fui
y vosme hiciste volver
con tan solo un poco de atención.
Pasaron años.
Pensé que ya estaba.
Que ya te había soltado,
que no dolía más.
Y justo ahora,
que por fin me sentía en paz,
aparecés de nuevo,
como si nunca te hubieras ido.
Actuás como si nada.
Como si no hubieras jugado conmigo.
Como si no supieras que me gustabas
cuando te compraba cosas,
cuando me celabas de otras
pero decías que éramos “amigos”.
Yo también me mentí.
Quise creer que si me quedaba,
ibas a elegir quedarte.
Las películas románticas me habían enseñado
que si insistía lo suficiente,
me ibas a elegir y querer.
Pero era muy ingenuo.
Solo me usabas
para no sentirte sola,
mientras yo me rompía por dentro.
Ahora decís “hola como estás”
y esperás que todo vuelva a ser como antes.
Pero no quiero ser tu amigo.
Porque ya te superé.
Y me costó.
No quiero volver a entrar
a un lugar del que me costó tanto salir.
No quiero tener contacto con vos.
Eso me digo.
Pero también sé que me estoy mintiendo,
porque hay una parte de mí
que todavía quiere saber de vos.
Y es esa parte
la que me va a romper de nuevo.
Ayer te vi.
Y sonreí.
Y hablé.
Y fingí que todo estaba bien.
Pero me fui agotado.
Porque ya no tengo fuerzas
para hacer de cuenta
que nada pasó.
Y si algún día me ves callado,
no es rencor.
Es solo que no me sale volver
a donde me costó tanto salir.
Y ahora encima querés que te pida perdón?!
Como si todo hubiera sido culpa mía.
Como si pudieras cambiar la historia
para que vos quedes limpia
y yo sea el villano.
Pero no.
Ya no me confundo más.
No te odio.
Solo aprendí a ver quién eras
sin justificarte.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.


Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión