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    Volver a(sin) ser

    Abr 6, 2024

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    Volver a(sin) ser
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    La muerte no es un misterio para mí. La muerte es la respuesta a mi trascendente final. No existe pensamiento fatídico o etéreo con ella. La incertidumbre del sepulcro, lo que habita detrás del velo de la muerte es solo la respuesta a dudas que ahora no puedo responder, pero que llegaron a mí como una bomba que erosionó parte de mi mente y que permitió que otras eras, espacios y colonias surgieran.

    Soñé una vez con esa respuesta. La respuesta de mi muerte. Claro. Marcó mis pasos, mis decisiones, mis pensamientos. Recen por mí si lo desean. Lloren y rían. Pero la muerte significa para mí volver a vivir la vida que me parecía un sueño, que por cobarde, por desafortunada, por ignorante, no pude vivir.

    Acá recito mi contemplación del fin. Mi credo a la inmortalidad álmica. Mi espíritu, el que perdura, que aprende, que siente. El fin es el nuevo inicio. El fin es la vida que lo sigue a uno luego de que el alma necesite un descanso para volver a la luz. La oscuridad es inmediata, sin rastro de eternidad. La muerte es el comienzo de todo, la clave del fin.

    Narro, ahora bien, lo que me llevó a cambiar parte de mi vivir. Soy una persona que duerme de día, tarde y noche. Las horas que sean, con fatiga o sin ella. Sin contar ovejas, sin pensar demasiado, sin debatirme el día. Duermo. Y duermo.

    Una noche no pude hacerlo. La siguiente tampoco. La tercera era un suplicio. Me dolia el cuerpo, los ojos, las ganas. Nada funcionaba. Insomnio doloroso.

    La cuarta noche intenté dormir. Cerré los ojos y entre el silencio nocturno, el menor de ruidos es ensordecedor. Escuché un par de voces hablar de mí muerte. No la planeaban, parecían vivirla. Frente a mí.

    No podía verlos, no podía abrir los ojos, pero podía escucharlos. Dimensionaba estar en un sitio abierto, debido a la falta de eco en sus voces. En mi cabeza aterrizó la idea: He muerto. Me velan. Y después de todo eso era. Mi entierro.

    Una de ambas personas ponía su mano sobre mis párpados cerrados. Era frío el tacto. Susurró algo que no pude distinguir o que bien ahora no recuerdo y de ahí hubo oscuridad, que aunque no podía distinguir por tener los ojos cerrados, si era capaz de percibir.

    Ahí abrí los ojos. Todo era frío. Oscuro. Incapaz de distinguir por completo si mis ojos estaban abiertos o no, hasta que una luz emergió de la nada e iluminó en la lejanía lo que parecía ser un escritorio.

    Me acerqué al lugar y en un parpadeo estaba sentada frente al escritorio, con un bolígrafo en la mano derecho, empuñado entre mis dedos, apretado, sin poder removerse, listo para escribir.

    Mi visión pasó del bolígrafo al escritorio y no tardé en descubrir dos hojas con escritos en ellas.

    ¡Oh, dios! He muerto.

    Escrito en la primera hoja, al lado izquierdo del escritorio.

    "Tu muerte no importa ahora. La muerte es un punto final, si lo así lo decides".

    Ayer estabas agotada. Te alimentaste mal. No viste a tus padres antes de salir de casa. Tu hermana te escribió y no respondiste. Tus amigos no sabían de ti. Olvidaste las llaves de tu casa en la universidad, alguien más las tomó. Una persona le dijo a otra que eras hermosa y que esperaba verte de nuevo mañana. El perrito que acariciaste nunca te olvidará. Tu abuela espera que llegues a su casa. Te viste en el espejo con ojos de decepción. Partiste. No te despediste de nadie. ¿Qué harás?

    La primera página finalizó. Desapareció. La segunda página se dejó apreciar. Contenía dos párrafos y un renglón vacío debajo de cada uno.

    Primer párrafo.

    "Vuelve siendo tú". Puedes volver a la vida que tenías. Repetirás hechos, más no personas. La misma estudiante. La misma introvertida. La misma altura. Los mismos lunares. Las mismas pecas. La misma forma de caminar. La misma tú. Sin embargo, no será con las mismas personas. Diferentes padres y hermanos. Diferentes amigos. Diferente entorno. Diferentes todos. Pero tú igual. Siendo tú de nuevo. No sabrás que ellos son diferentes cuando renazcas. Vivirás tu vida una vez más.

    __________

    "Vuelve en otra piel". Puedes volver a la vida que tenías, siendo totalmente diferente a quién eras, recordando partes de tu vida anterior. Sin embargo, en tu nueva vida estarán las personas de tus pasado. Tu mente las traerá de vuelta, pero ellos nunca lo sabrán. Tu padré será un jardinero. Tu madre una amiga que al crecer te olvidará. Tus amigos tendrán otros lazos, de algo que solo tú podrás recordar.

    __________

    La segunda página finalizó. Más no desaparece. Mi corazón deja de latir. Me recorre frío doloroso en todo el cuerpo. Mi mano empuñando el bolígrafo se acercan involuntariamente al papel. Tengo miedo. Y de repente llega a mí la idea de que no quiero morir. No quiero volver.

    Despierto y entiendo.

    La muerte no es un misterio para mí. La muerte es la respuesta a lo que me espera sin saber o sabiéndolo. Y aunque sea incierto, sabes que siendo o no igual, es lo mismo para todos.

    Tal vez no signifique nada o no exista lógica a lo que planteó. Pero mi muerte es nada más que terminar la espera de un sueño. Llegar a él y convertirme en lo que quería o en lo que debo.

    La muerte es volver a ser.

    La muerte es volver sin ser.

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