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Vino Suelto, Rancho, el Gitano y Sebastián

Feb 16, 2026

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Lo de "Vino Suelto" surgió por un chiste interno que hace referencia a la pobreza y precariedad propia de los fisuras del barrio: "No le alcanza para el vino tres cuartos, ni siquiera en tetrabrick; entonces va al almacén y pide que le vendan vino suelto". Es el escritor del grupo, el encargado de contar las vivencias y transmitir las alegrías y pesares. Consciente de todo esto, consideró que el apodo "Vino Suelto" representaba bien muchas cosas de sí mismo, de su pasado —actuando como el albañil ebrio que construyó su presente— y un buen homenaje a dos de sus autores de cabecera: Symns y Bukowski.

De los cuatro, es el más reflexivo, no así el más astuto —esa cualidad le pertenece a alguien más— y se podría decir que es al que más se le permite desbordar a través de sus sentimientos, pero con una condición: solo puede hacerlo mientras escribe. En resumen, mientras se siente a unir palabras para formar oraciones, puede odiar, amar, extrañar, desesperarse, reír, llorar. A través de su pluma hace las veces de abogado, defendiendo a los demás del juicio de Dios y las acusaciones del diablo; asimismo, eso lo convierte en el catalizador, el depurador, el descanso del resto de los protagonistas, el analgésico que actúa en el alma.

Rancho llegó a su apodo de una manera similar a la de Vino Suelto, pero lo de Rancho viene en representación de otra cosa. "Rancho" suena áspero, rancio, rústico, curtido. Vino Suelto decidió a conciencia adoptar el A.K.A.; a Rancho lo bautizaron a los diecinueve años en una empresa dedicada a la logística, donde voluntariamente trabajaba dieciséis horas diarias para construir un futuro que no llegó y sustentar una familia que ya no es, pero que a pesar de todo sigue luchando, soñando y creyendo. Rancho es el agente moral del grupo; representa la disciplina, la cautela y la habilidad. Rancho es el eje, el constructor; con un rollo de alambre y un alicate es capaz de arreglar cualquier cosa, incluso un corazón lastimado.

Rancho boxea, va al gimnasio, se alimenta bien; es un excelente cocinero, gracioso y carismático, un hábil conversador y, además, es el más atractivo de los cuatro. Una de sus tareas principales es la de mediar conflictos entre lo que siente Sebastián, las acciones del Gitano y lo que escribe Vino Suelto; una tarea por demás conflictiva, sobre todo cuando se trata de poner límites a Sebastián, del cual hablaremos en breve. Tiene una facilidad increíble para hacerse dueño del amor ajeno, de la atención, de ser el centro de las miradas; pero la vida lo golpeó lo suficiente como para enseñarle los límites. La experiencia le impide llegar más allá de las sábanas de sus pretendientes; él amó de verdad una vez, hace muy poco tiempo, y un fragmento de su corazón le pertenece al "Ángel de los lunares", y se rehúsa a seguir partiendo en pedazos su corazón para nadie más. Rancho no se puede permitir sentimientos negativos; el placer de la resignación y el pesimismo se le fue negado de por vida. Es, en sentido metafórico, un boxeador perpetuo.

El Gitano ganó su apodo por la gente que lo rodea, su estilo y su forma de ganarse la vida. La gente que lo conoció después de los veinticinco años lo llama de esta manera, aunque en retrospectiva terminó por darse cuenta de que siempre tuvo un gitano viviendo dentro de él. El Gitano representa el lado más crudo y revulsivo de la comunidad, con su frase de cabecera: "Algún culo va a sangrar". Es el encargado de mantener la economía del grupo —y mantener la economía tal vez sea mucho decir—; al día de hoy es el encargado de la supervivencia del grupo. Es el proveedor de Rancho, la contraparte de Sebastián y la principal fuente de inspiración de Vino Suelto.

Es alcohólico, drogadicto y mala influencia; acaparaba las acciones del grupo pero, en los últimos meses y debido a ciertos acontecimientos, le pasó el mando de todo a Rancho, por lo que sus descabelladas aventuras se redujeron a la práctica del sexo vacío, los negocios y las relaciones diplomáticas con vagabundos, renegados, problemáticos y representantes de la ley. El Gitano pareciera ser, lisa y llanamente, lo que se dice "un hijo de puta" sin sentimientos, pero en realidad no es tan así. Usa el sexo y las sustancias como distracción para tapar el hueco cavado por sus carencias; añora caricias y palabras bonitas. Tiene complejo de huérfano ya que, aunque tuvo progenitores, lo dejaron a la buena de Dios a muy temprana edad. Es más hijo de la violencia que de sus propios padres, y el único lenguaje que conoce es el de la supervivencia. Es el más astuto de todos, es el cerebro de la operación y es el que toma el mando en horario laboral, aunque sus acciones van perdiendo peso ya que Rancho acapara la mayoría de las decisiones. El Gitano es muy querido por el grupo pero, debido a la cada vez más inevitable muerte de Sebastián, la neutralidad de Vino Suelto y la fortaleza en la madurez de Rancho, el Gitano está a nada de quedar inoperante y pasar a ser un simple proveedor de anécdotas para Vino Suelto, haciendo de consejero casual ante alguna decisión en la que se necesite escasez de escrúpulos.

Sebastián es el fundador de la comunidad, responsable y creador de este grupo variopinto. Cuando todo esto comenzó, era el jefe del grupo y se valía de las habilidades de cada uno de los integrantes para planificar un futuro más aventurero que sano. Él supo explotar al máximo lo mejor de sí mismo, pero una serie de malas decisiones lo dejaron fuera de juego, dando lugar primero a que el Gitano tomase el control de la situación —otra mala decisión que desembocó en la administración total por parte de Rancho—. Sebastián sufrió del síndrome del corazón roto... varias veces. Supo ser el motor a tracción sanguínea de la banda: los sueños y aventuras encarnadas en piel, sangre y huesos.

Miraba el mundo con los ojos de un niño; estaba enamorado del cielo y las estrellas, de las sierras y los aguiluchos que volaban en su barrio. Fotografiaba las enredaderas de Santa Rita y cuantas flores exóticas se cruzaran en su camino; hasta las arrancaba en ofrenda al amor, al Ángel de los lunares. Se olvidó de sí mismo y del resto del grupo; puso a una sola entidad por encima de los demás. Eso le valió la cordura y su salud mental, por lo que el resto del grupo lo puso a dormir —chaleco de fuerza de por medio— a través de ansiolíticos. Y aun cuando mostró una leve mejoría, los sueños, la melancolía y los flashbacks volvieron después de un accidente que le valió la movilidad de su hombro y una posible intervención quirúrgica.

En estos momentos se encuentra encerrado y recluido en el partido de Tres de Febrero, Ciudadela, a la espera del diagnóstico que defina su futuro inmediato. A pesar del accidente sufrido, Sebastián acusa un malestar que va más allá de lo que los profesionales puedan diagnosticar; dice sentir un olor putrefacto que nace en sus intestinos para salir de su boca. Su corazón late una vez por minuto, sus manos tiemblan y sus ojos no pueden ver cosas simples que están frente a su rostro. Él acusa tener una extraña condición llamada "cáncer del corazón que afecta la imaginación y anula el futuro". ¿Se imaginan dejar al grupo en sus manos? Una gran pérdida, lamentable. Sebastián es el más inteligente, sensible y, sobre todo, consciente entre los demás; pero los sucesos demostraron al grupo que esa no es una buena combinación de cualidades. Sebastián siente más que Vino Suelto, la extraña más que Rancho y siente la necesidad de amor que el Gitano; pero ya no lo dejamos escribir, ni extrañar, ni amar. Eso solo le es permitido mientras sueña.

VINO SUELTO

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