Ensoñación
habitación,
refracción.
me condena:
dudas,
manchas
de este cuerpo,
de mi vida.
esta tierra
me castiga.
Estimo
aun sabiendo
que el cariño
es un delito,
cuando te conviertes en:
yo,
yo sin palabras,
yo sin nada.
Delito:
no ser capaz.
Le grité al reflejo,
esperando respuestas
de un olvido improvisado
de doce horas,
del final
de una tarde soleada.
¿Soy yo quien vocifera?
¡Es ahora!
Quiero
poder
hablar.
Callé para escuchar,
atendí al viento,
solo al viento
jamás al murmullo
de la gente:
grito callado,
tan imperceptible.
Huye de mí
como quien huye
de un señalado destino.
Susurra
mi displicente frase,
niega
lo que pasó.
(falacias,
las
que
vestiste
con amor)
al despertar,
al dormir:
tú sabrás.
Tú
jamás
volverás,
no habrá sueños.
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sophie
Algún día hallaré la manera de silenciar el montón de palabras que sobornan mi psique por necesidad de escribir; por ahora, quaderno será mi víctima.
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