Soy víctima del cuchillo afilado que sostengo en mi mano derecha.
el frío abrumador,
una avalancha.
Un montón que me derriba y me arrastra
el pánico de no saber dónde está el cielo y el suelo,
la realidad y el sueño,
mi vista exterior y el espejo.
Cómo ahogarse con el mismo aire,
cómo arrastrarme para arrancar el día del calendario.
Si fueras mía, vida, ¿qué sería de ti?
Si mía fueras, ¿de ti qué sería?
Pero mía eres,
entonces, ¿qué será de ti, vida mía?
¿Qué será del mediodía y de las melodías,
del fin y el inicio,
de los motivos y su carreta,
de la tensión de las cuerdas de tu carroza, ¿vida mía?
¿Dónde estará tu tensión cada día
sin tensionar la vida mía?
¿Hacia dónde irá la tensión tuya y mía, vida mía?
¿cuando menos, serenidad quedará?
¿Será saciante?
Comer a manos llenas nunca fue una solución permanente para el hambriento,
pero quizás tomar toda la calma del mundo me baste para poder mirarte al espejo.
Oh, vida mía
Si fueras tan mía...
Solo eres un poco mía
y no medías el daño que me hacías.
Tu cuerda tirando de mí,
mi cuerpo arrastrándose por las vías
de tu camino, vida mía.
Pero no eres mía, vida,
porque si mía fueras todo sería diferente.
Si controlara a dónde vas y cómo andas
¿podrías ser mi vida? ¿O solo serías vida y no habría un yo que te hablase?
Ay, vida mía, me debes tanto
y tanto te debo,
que aunque quisiera hacerte mía no podría.
Entonces estaremos en este dilema de por vida:
de si siempre has sido mía, de si fuiste o serás vida,
de si mía fuiste, vida mía, o si nada nunca fue,
o si nunca nada será.
Recomendados
Hacete socio de quaderno
Apoyá este proyecto independiente y accedé a beneficios exclusivos.
Empieza a escribir hoy en quaderno
Valoramos la calidad, la autenticidad y la diversidad de voces.

Comentarios
No hay comentarios todavía, sé el primero!
Debes iniciar sesión para comentar
Iniciar sesión